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3 de octubre de 2008

Re(flexiones) XXVI


... mataban el tiempo de cualquier manera, aplanando calles, sin hablar o apenas vamos por aquí, por allá, las manos en los bolsillos...

Los jefes, Mario Vargas Llosa, 1959.

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21 de diciembre de 2007

Re(flexiones) XXV


¿Será verdad que los niños vivimos la vida entera, de un sorbo, para repetirnos después, estúpidamente, ciegamente, sin sentido alguno?

Primera memoria, Ana María Matute, 1960.

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15 de noviembre de 2007

Re(flexiones) XXIV


Con pie incierto camina; piensa que avanza a ciegas,
que su vida es azar.
Pero sus pasos
tienen preciso el ritmo, no yerran nunca, y van
llevándolo sin pausa adonde está su muerte.

"Un momento de luz", La certeza, Eloy Sanchez Rosillo, 2001.

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3 de septiembre de 2007

Re(flexiones) XXIII


Pero tampoco le costó demasiado encontrar nuevas torturas y recuperar la ventaja arrebatada. Ella que, antaño, operaba con armas varoniles, se replegó hacia los recursos de una naturaleza femenina a estrenar y lista para servir.

Los niños terribles, Jean Cocteau, 1929.

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31 de enero de 2007

Re(flexiones) XXII


CIUDADANO PRIMERO: ¿Vivimos?
CIUDADANO SEGUNDO: Vegetamos.
CIUDADANO TERCERO: Reventamos.
CIUDADANO CUARTO: El pueblo entero.

La visita de la vieja dama, Friedrich Dürrenmatt, 1980.

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25 de agosto de 2006

Re(flexiones) XXI


Un beso es algo más que el primer contacto carnal de dos cuerpos: es la exhalación de dos almas enamoradas. Pero el beso criminal largo tiempo contenido, largo tiempo deseado, es más sensual todavía; es el fruto prohibido, un tizón ardiente que enardece la sangre.

Teleny, Oscar Wilde, 1895.

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20 de julio de 2006

Re(flexiones) XX


[...]

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
[...]

"Romance de la luna, luna", Romancero gitano, Federico García Lorca, 1924-1927.

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7 de julio de 2006

Re(flexiones) XIX


Y como los recuerdos tienen sombra,
me avisaron las sombras de los míos
cuando intenté salir del arrecife.
Caminaba descalzo sobre el fuego
de una historia imposible.

Lo comentó el amigo
con su prudencia de verdades muertas,
desconfiado y triste
por la lluvia que ensucia los cristales
de la historia imposible.

El enemigo dijo
a todo el que escuchaba sus sermones
certezas como puños.
Dejó correr los lobos por el campo
del amor sin futuro.

Y nuestras dos ciudades
lo afirmaron también, desorientadas
por el pasado absurdo
de burdeles y noches clandestinas.
Un amor sin futuro.

Ahora sé qué responderles:
la plenitud guarda dos filos,
para matar o para suicidarse.
Desgraciado este mundo
sin el riesgo de ser eternamente
esa historia imposible de un amor sin futuro.

"Canción imposible", Completamente viernes, Luis García Montero, 1998.

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26 de junio de 2006

Re(flexiones) XVIII

Antes de que lo encerraran, mi padre solía decir que no era posible enseñar a bailar a alguien. Tenía razón; lo mismo ocurre con las zambullidas o con escribir poemas: debes descubirlo solo. Hay gente que, por mucho que se le aleccione durante toda la vida, siempre parecerá una piedra cando se arroje al aire, nunca podrá hacer una caída como la de un fruto que emprende el vuelo.

Balzac y la joven costurera china, Dai Sijie, 2004.

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29 de mayo de 2006

Re(flexiones) XVII

¿Qué puede uno pensar de episodios así, imprevistos, espontáneos e impropios de uno? ¿Es que son simples agujeros, agujeros en el corazón, en los cuales uno mete el pie y se cae y luego sigue cayendo?

Elizabeth Costello, J. M. Coetzee, 2004.

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11 de mayo de 2006

Re(flexiones) XVI



HELMER: Antes que nada, eres esposa y madre.
NORA: Ya no creo en eso. Creo que, ante todo, soy un ser humano igual que tú... O, por lo menos, debo intentar serlo. [...] Sólo sé que mis ideas difieren por completo de las tuyas. Además, me doy cuenta de que las leyes no son lo que yo creia. Y no me entra en la cabeza que semejantes leyes puedan ser justas. [...]
HELMER: Hablas como una niña, sin comprender nada de la sociedad en la que vives.
NORA: No, es cierto, no comprendo nada. Pero quiero comprenderlo y averiguar quién de los dos tiene razón: si la sociedad o yo.

Casa de muñecas, Henrik Ibsen, 1877.

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30 de abril de 2006

Re(flexiones) XV

Soportamos pocas personas a nuestro lado cuando lloramos.

Opiniones de un payaso, Heinrich Böll, 1972.

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10 de abril de 2006

Re(flexiones) XIV

La vida era ficción; y todos intentábamos expresarla a través de diferentes lenguajes, de interpretaciones distintas, acordes con la naturaleza propia y el genio de cada uno.

Clea, Lawrence Durrell, 1961.

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28 de marzo de 2006

Re(flexiones) XIII

Por esa época oí que el primer síntoma de vejez es que uno comienza a parecerse a su padre.

Memoria de mis putas tristes, Gabriel García Márquez, 2004.

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15 de marzo de 2006

Re(flexiones) XII

- Ay, sí, malditas prisas, qué Madrid éste, pero luego bien que nos gusta a todos. Se lo decía antes a la chica ésta, lo pisas y ya no sé qué tiene, no te puedes volver a tu pueblo.

Fragmentos de interior, Carmen Martín Gaite, 1976.

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9 de marzo de 2006

Re(flexiones) XI

Ignoraba esta sensación torturadora del tiempo que, por detrás, nos clava la mirada en la espalda y, por delante, espera nuestro paso para tendernos una emboscada.

Agüí, el monstruo del cielo, Kenzaburo Oé, 1966.

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23 de febrero de 2006

Re(flexiones) X

Tom, nunca me hubiera metido en todo este lío si no fuera por el dinero aquel; mira, quédate con mi parte y con la tuya y de vez en cuando me das una moneda de diez centavos... No muchas veces, porque a mí sólo me gustan las cosas bastante difíciles de conseguir [...]


No, Tom, me niego a ser rico y me niego a vivir en esas malditas casas que lo ahogan a uno. Me gustan los bosques y el río y los barriles, y me quedo con ellos.

Las aventuras de Tom Sawyer, Mark Twain, 1876.

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16 de febrero de 2006

Re(flexiones) IX

Yo soy aquel que ayer no más decía
el verso azul y la canción profana,
en cuya noche un ruiseñor había
que era alondra de luz por la mañana.

"Yo soy aquel que ayer no más decía...", Rubén Darío, 1904.
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9 de febrero de 2006

Re(flexiones) VIII

¡Renaceremos! -prosiguió con voz de sublime emoción-, pero ¿volveremos a encontrarnos? ¿Nos reconoceremos?

Werther, J. W. Goethe, 1773.
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26 de enero de 2006

Re(flexiones) VII


VLADIMIR: No perdamos el tiempo en vanos discursos. (Pausa. Con vehemencia.) ¡Hagamos algo ahora que se nos presenta una ocasión! No todos los días hay alguien que nos necesita. Otros lo harían igual de bien, o mejor. La llamada que acabamos de escuchar va dirigida a la humanidad entera. Pero en este lugar, en este momento, la humanidad somos nosostros, tanto si nos gusta como si no. Aprovechémonos antes de que sea demasiado tarde. Representemos dignamente por una vez la porquería en que nos ha sumido la desgracia. ¿Qué opinas?

ESTRAGON: No he escuchado.

VLADIMIR: Es cierto que, si pesamos el pro y el contra, quedándonos de brazos cruzados, honramos igualmente nuestra condición. El tigre se precipita en ayuda de sus congéneres sin pensarlo. O bien se esconde en los más profundo de la selva. Pero el problema no es éste. ¿Qué hacemos aquí?, éste es el problema a plantearnos. Tenemos la suerte de saberlo. Sí, en medio de esta inmensa confusión, una sola cosa está clara: estamos esperando a Godot.

Esperando a Godot, Samuel Beckett, 1952.

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