9 de marzo de 2006

Re(flexiones) XI

Ignoraba esta sensación torturadora del tiempo que, por detrás, nos clava la mirada en la espalda y, por delante, espera nuestro paso para tendernos una emboscada.

Agüí, el monstruo del cielo, Kenzaburo Oé, 1966.

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4 comentarios:

Hades dijo...

"Si temblaba como una hoja agitada por el viento, era también a causa de la tremenda y lamentable soledad interior que sentía desde que aquella mañana, en el zoo, había experimentado lo que para él fue una liberación. Eso era lo que le hacía sollozar envuelto en la oscuridad maloliente de las sábanas, donde era obvio que nadie le veía." (KENZABURO OE)

inquilino dijo...

;-)

Maravilloso texto, ¿verdad?

Klingsor dijo...

jeje, no soy canario, soy de los madriles (como tú, ¿no?). Lo del "usted" no era un uso ortodoxo, sino más bien estilístico. Cuando escribo a veces trato de usted a mis mejores amigos. Es como una ironía, un juego, una pretensión de seriedad que normalmente no corresponde con el texo :)
Vaya chapa te he metido...
El tiempo es muy traicionero

inquilino dijo...

Sí, efectivamente, soy de los madriles, como usted ;-)
En este ático nos encantan los jueguecitos. Y los visitantes asiduos, claro X-D