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9 de noviembre de 2012

Kirigami, paper toys y un blog imprescindible

El año pasado, con la excusa de la exposición que la Fundación Cartier ofrecía sobre Moebius, hice una escapadita a París. No es que hagan falta muchas excusas para visitar esa maravillosa ciudad, pero lo cierto es que la exposición me gustó un montón. 

De aquel viaje me traje además un par de libros sobre kirigami que encontré en un tenderete callejero. Andaba ya tiempo detrás de algún libro así pero la diversidad de nuestras librerías a veces puede resultar frustrante. Siempre me gustó hacer cosas con papel, andaba fascinada por los libros pop-up y ya había hecho algún modesto intento artesanal con el que entretener a mis sobrinos. Así que cuando vi los libros de kirigami ni me lo pensé.

Tutorial sobre cómo hacer un pop-up.

A simple vista, un profano puede confundir el kirigami con la papiroflexia u origami. La papiroflexia consiste en crear figuras únicamente plegando papel. Las tijeras y el pegamento, por tanto, están prohibidas.
El pajarito de twitter realizado en papiroflexia.

En cambio, en el kirigami, aunque el material constructivo sigue siendo el papel, los instrumentos de trabajo básicos son un cúter y pegamento, ya que se trata de ir recortando formas en el papel, plegando y ensamblando piezas para lograr pequeñas esculturas. Existen auténticas virguerías sobre esto y se utiliza abundantemente para la creación de libros y tarjetas pop-up, pero también como bocetos previos para esculturas, como maquetas arquitectónicas y, más recientemente, como técnica expresiva sin otro fin que su valor artístico intrínseco.

Algunas tarjetas pop-up realizadas mediante kirigami.

Andaba yo esta mañana curioseando en Interior noche, el blog del SrLansky -a quién conocí virtualmente en Lastfm a partir de la excelente compatibilidad musical que ambos tenemos-, cuando topé con un post sobre los magníficos paper-toys de Marshall Alexander.


Aquí Marshall Alexander en acción. 

Un simple búsqueda de "Marshall Alexander" en Google Images o un vistazo a su web nos puede dar una idea muy exacta de su peculiar mundo creativo, a medio camino entre el Pop Art y el DIY (reseña en Infoenpunto sobre la exposición Do It Yourself Art en la Fundación Canal del año pasado).
Si he logrado picarles la curiosidad sobre Marshall Alexander o el kirigami, objetivo cumplido con esta breve reaparición por mi blog. En caso contrario, al menos no dejen de visitar el magnífico blog Interior noche. Si alguna vez les gustó lo que solía ser mi blog, no les defraudará en absoluto. Sean curiosos y felices ;-)

24 de abril de 2010

En el día del libro, regala tebeos

Un año más, aunque con un día de retraso debido a ciertos imponderables, cumplimos con la cita de recomendar unos cuantos tebeos para el día del libro. Allá va la lista de este año:


El arte de volar, Antonio Altarriba y Kim
No podía ser de otra manera. La lista comienza con el mejor tebeo de este año. Más necesaria que nunca su lectura, nos lleva de la mano por la historia reciente de este país destapando todas sus miserias. Tengan cuidado porque, una vez conozcan a Antonio, entrará en sus vidas para siempre. Imprescindible.

36-39: Malos tiempos IV, Carlos Giménez
Tampoco podía faltar el volumen final de esta fantástica serie. La guerra se ha perdido y los habitantes de Madrid deben adaptarse, unos mejor y otros peor, a la nueva situación. Un cierre brillante y doloroso a estas 51 grandes pequeñas historias sobre la Guerra Civil.


NonNonBa, Shigeru Mizuki
Porque el manga es mucho más que Bola de dragón o Los caballeros del Zodiaco. Un delicioso tomo de pequeñas historias sobre la especial relación que tenía durante su infancia el autor con su abuela, esa Nonnonba maravillosa que nos descubre el rico universo de fantasmas que pueblan la mitología folklórica japonesa (¿recuerdan El viaje de Chihiro?).



Tamara Drewe, Posy Simmonds
Premio Esencial de Angoulèm 2009 y futura película de Stephen Frears para el año que viene. Un estilo muy personal, a medio camino entre la novela ilustrada y el cómic, para una genial reelaboración de una novela de Thomas Hardy.

Epiléptico, David B.
O el dibujo como medio de exorcización de los fantasmas propios. Edición integral de La ascensión del gran mal, una obra autobiográfica de David B. Todo un ejercicio de desahogo personal por la difícil situación familiar del autor con un impagable estilo a ratos expresionista a ratos surrealista. Un cómic algo difícil, pero grandioso.

Y, de momento, esto es todo. Sean curiosos y felices ;-)

20 de abril de 2009

En el día del libro regala tebeos


Llega un clásico de cada año. Teniendo en cuenta que acabo de colgar un post con recomendaciones comiqueras, me voy a limitar a sugerir dos de los títulos que más me han gustado de lo que he leído últimamente:

Crónicas birmanas, de Guy Delisle
A este paso, los cómics que cuentan las experiencias de gente que acompaña a las misiones de Médicos sin fronteras van a acabar configurando un género aparte. En cualquier caso, una obra muy recomendable para hacerse una idea de lo que es el día a día en la férrea y dictatorial Myanmar. Además de un cómic excelente que derrocha sentido del humor. Ya estoy deseando leer Pyongyan y Shenzhen.

Por qué he matado a Pierre, de Olivier Ka & Alfred
Palabras mayores. Un tema espinosísimo tratado con una maestría y un temple que convierten a este comic en una lectura imprescinbile. En la parte gráfica, el trabajo de Alfred le hace absoluta justicia al guión de Olivier Ka. No en vano, Por qué... ganó el Premio Esencial de Angouleme hace dos años.

En fin, ya saben lo que tienen que hacer. Luego no me digan que no les pongo deberes. Les dejo con la foto (genial) que propone Álvaro Pons para conmemorar este día:

16 de abril de 2009

Mis cómics del 2008

(Comencé a escribir este post a principios de enero. Ya ven, una que anda perezosa con el blogging últimamente :-P )

Compro más cómics de los que debería pero muchos menos de los que me gustaría, así que en este aspecto, como en tantos otros, mi vida transcurre en un continuo tour de force entre deseo y racionalidad. Cuando por fin sucumbo a la tentación es después de meses de autocontrol, de ahí que más que hablar de los cómics del 2008 vaya a hablar de MIS cómics del 2008. Se trata de aquellos que más me han gustado de los que he leído este año. Alguno tiene bastantes añitos, pero ha sido ahora cuando ha caído en mis manos. Allá voy (el orden es absolutamente aleatorio).

La vida como viene, Lewis Trondheim

Casi imposible hablar de esta obra sin meter espoilers. La mejor entrega, sin duda, de la serie de Lapinot. Un tebeo con un argumento redondo. Puro existencialismo.



Mi mamá está en América y ha conocido a Buffalo Bill, Jean Renaud y Émile Bravo

Ya hablé de él aquí. Guión y dibujo casan a la perfección para contarnos con maestría la pérdida en la infancia. Un tema difícil de abordar, resuelto con nota en un cómic emocionante y tierno. Capaz de arrancarnos esa sonrisa que sólo los peques de la casa son capaces de provocar.



El bulevar de los sueños rotos, Kim Deitch

Con más de 30 años de retraso, se publicó por fin esta maravilla del underground norteamericano. La biografía de un pionero de la animación, un dibujante genial incapaz de adaptarse a la animación cursi y autocomplaciente imperante desde la aparición de Disney. Nuestro primer impulso es correr a buscar más información en Internet sobre estos pirados de la animación, esfuerzo inútil por otro lado: biografías, citas y referencias son pura y magistral invención de Kim Deitch.

36-39: Malos tiempos, Carlos Giménez

Acabo de terminar de leer el tercer volumen y sigo sobrecogida. Y es que los cómics del maestro deberían leerse en los colegios de este país. Una mirada como ninguna al sufrimiento de la población civil durante la guerra.


Arrugas, Paco Roca

Y otro tebeo español que, además, fue merecedor del último Premio Nacional de Cómic. Emocionante, sensible, inmejorable. El tema me toca muy de cerca y, sin embargo, no puedo menos que rendirme ante lo bien contado y documentado que está.

Blotch, Blutch

Hay que ser absoultamente genial para reírse así de uno mismo y, encima, hacerlo tan bien. Blutch sitúa el en París de finales del XIX a una suerte de alter ego que recoge todo lo peor de sí mismo. Blotch, un caricaturista envidioso, vil y frustrado deambula por los ambientes bohemios dando rienda suelta a sus mezquindades y componiendo un personaje tan despreciable como entrañable.

Y me dejo muchos. Así, a bote pronto, estarían María y yo, El salón, el tercer volumen de El fotógrafo, Gato Z, S., Por nuestra cuenta, unos cuantos volúmenes de La mazmorra... Todos ellos grandes tebeos que me han hecho pasar ratos estupendos. En fin, paro ya, que como me empeñe en continuar reseñando, al ritmo perezoso con el que escribo últimamente, voy a acabar colgando este post el año que viene.

Pues eso, que sean felices y curiosos ;-)

10 de abril de 2009

People's NY

Será el azar o esa continua búsqueda de conexiones que realizan nuestras mentes, pero el caso es que con muy pocos días de diferencia he podido disfrutar de una exposición y una peliculita imprescindibles que se empeñan en mostrarnos ese otro Nueva York, el de la gente.

The visitor es una película serena, pausada, de las que se construyen a base de sutilezas y personajes. Con un Richard Jenkins impagable, la película nos muestra el Nueva York más vivo, el de la gente que se busca la vida, que habita a pie de calle, que pasa sus ratos en el parque y trata de sobrevivir vendiendo en los mercadillos. El Nueva York que le cierra la puerta a los de fuera, el que continúa tocado por la psicosis del 11-S, el de la arbitrariedad y el vacío legal para aquellos que están fuera del sistema.



Y, ya de paso, si van a verla en Madrid, pueden aprovechar para acercarse a la Fundación Telefónica a la exposición de fotografías de Weegee. Poco publicitada, el boca a oreja está funcionando a la perfección en este caso.


En el eterno dilema artístico entre mostrar la realidad y transformarla, Weegee se sitúa como exponente de lo primero. Empeñado en captar el Nueva York más vivo e impactante, el de la gente de Weegee (Weegee's people tituló a uno de sus libros), esperaba en su coche, cámara en ristre y con la emisora de la policía sintonizada, a que se produjera la noticia. Así, nos regala series de fotografías sobre incendios, asesinatos y todo tipo de actuaciones policiales.

Pero quien piense que acude a ver una exposición más de fotoperiodismo se equivoca: la obra de Weegee tiene un afán comunicador que va mucho más allá, como bien expresan los propios títulos de las fotografías. Y es que a través del objetivo de Weegee vemos esa otra cara del Nueva York de los años 40, la de familias durmiendo en la escalera de incendios para huir del calor, la de vecinos costernados al ver cómo se quema su casa, la de celebraciones patrióticas por calles de Little Italy o gentes divirtiéndose en tugurios de Harlem al son de músicas encendidas.

Un Nueva York que, como el de The visitor, está lejos de la imagen oficial de la ciudad pero, quizás precisamente por eso mismo, más cerca de su esencia.


Traten de no perdérselas. Y ya saben: sean felices y curiosos ;-)

12 de agosto de 2008

La vuelta al mundo en 80 libros

El otro día puse la radio en el coche al volver de la oficina y me encontré una estupenda sorpresa. En Radio3, a eso de las 15 horas, radian una serie que merece la pena escuchar. Se trata de La vuelta al mundo en 80 libros y, según creo, también puede escucharse a través de Radio1. En cada programa nos proponen un viaje por diferentes obras de la literatura universal, a través de un pequeño hilo argumental adornado con breves lecturas dramatizadas de fragmentos. Una joyita.

Desde bien pequeña me ha gustado dormirme con la radio. Me encanta quedarme adormecida con el arrullo del locutor como si de un cuento se tratara. Es una sensación extraña y hermosa a la vez sentir cómo va llegando el sopor y cómo comienzan a mezclarse en nuestro sueño aquellos elementos y temas que estamos escuchando.

Y es que no me vale precisamente cualquier cosa. Ni tertulias, ni programas deportivos, ni de testimonios de gente anónima. No. Esa radio del día a día me aburre soberanamente. Siempre he perseguido como un cazatesoros esas pequeñas joyas radiofónicas que surgen de un guión bien escrito y meditado, que llevan un montón de horas de documentación detrás y que se realizan con el mimo artesanal de unos cuantos profesionales. Programas que, salvo pequeñas excepciones, sólo tienen cabida -y ello muy de vez en cuando- en la radio pública.

Hasta hace bien poco, descubrir un programa como La vuelta al mundo en 80 libros me hubiera supuesto un montón de carreras y problemas para tratar de coordinarme con la emisión del programa y lograr grabarlo para escucharlo por las noches. Afortunadamente, hoy existe Internet y RTVE hace un magnífico uso de este poniendo a disposición de todos cualquiera de sus programas de producción propia. Por supuesto, ya me he descargado todos los programas desde su web, algo que les recomiendo plenamente.

Pero no acaba aquí la cosa. Si a ustedes les gusta el cine, no deben -y esto es una orden- dejar de escuchar un programa mítico de Radio3: el Videodrome de Gregorio Parra. Esta serie no pasó de 80 programas. Cuando la guerra de Irak, hicieron dos programas marcadamente antibelicistas: "Guerra" y "Por una isla". Un par de semanas después lo retiraron de la programación. Por fortuna, un grupo de fans del programas se han dedicado a recopilarlos y ponerlos en Internet. Pueden -y deben- descargárselos en la página de Videodrome Radiotres.

Esta ha sido, probablemente, la serie de programas radiofónicos que más me ha gustado nunca. Tenía puestas varias alarmas en diversos relojes para que no se me olvidara correr a grabármelo en Minidisc cada jueves. Una semana no logré acudir a la cita y se me ocurrió escribir al equipo del programa preguntando si se podían consegir los programas en algún sitio. No era posible, pero a cambio me enviaron un CD con uno de los programas dedicados al cine de Godard.

En aquel momento me pregunté por qué no ponía RTVE a disposición de todos su riquísimo archivo audiovisual. En la actualidad, aunque falta muchísimo por hacer, la web de RTVE ofrece horas de precioso material de producción propia. En la sección de radio pueden encontrarse infinidad de programas estupendos pero, ya puestos, les voy a hacer otra recomendación: Documentos RNE.
El equipo de Documentos RNE ofrece todos los sábados a las 15 horas un cuidado y elaborado documental en el que se recuperan las voces y sonidos de los archivos de RTVE, sobre personajes y hechos relevantes de la historia, además de recurrir a especialistas o incluso a los propios protagonistas de nuestros temas.
Si no saben por cual de los Documentos RNE comenzar, a mí me han gustado especialmente los cuatro dedicados a los 70 años de Radio Nacional y el especial sobre Fernando Fernán Gómez.

En fin, esto es todo. No me dirán que no les pongo tarea. Sean curiosos y felices ;-)

5 de febrero de 2007

Astiberri 2007

La editorial Astiberri ha colgado en su web su nuevo catálogo de novedades para este 2007. Echándole una ojeada, he caído en la cuenta de que gran parte de mis cómics preferidos han sido editados por Astiberri. La cosa promete, y mucho, para este año. Evidentemente, me acaba de asaltar una fiebre consumista irremediable. Menos mal que la tienda de cómics más cercana me pilla un pelín a desmano, que si no...

Esta pequeña editorial no llega a siete años de vida, pero gracias a la excelente selección de títulos y la cuidada edición de los mismos, ha demostrado que es posible triunfar en un mercado tan saturado y con tantos problemas como el editorial. Basta con una buena dosis de ganas y saber hacer. Ya podrían aplicarse el cuento las "grandes", empeñadas en dar siempre más de lo mismo.

Y háganme caso: tanto si son lectores habituales de cómics como si las únicas viñetas que leen son las del genial Forges, aparten sus prejuicios por un rato y háganse con un ejemplar de Blankets, Madre, vuelve a casa o La autopista del sur. Se sorprenderán, seguro, al encontrar mucha más literatura en sus páginas que en la mayoría de las obras que pueblan las listas de éxitos literarios.

12 de enero de 2007

Resumen apresurado

¡¡Buf, buf, buf!! Léase lo anterior como jadeos fruto del agotamiento. Y es que estas ¿vacaciones? han sido terriblemente agotadoras -y estupendas, habría que añadir-. Resumo, deprisa y corriendo, antes de salir tarifando al último de mis viajes relámpago de estas festividades de pandereta.

Aunque aún no estaba de vacaciones, doy por comenzada mi agenda de actividades allá a principios de diciembre con la magnífica Play Strindberg que tuve ocasión de presenciar en La Abadía. Un texto durísimo, interpretado por tres magníficos actores que, aquí, se muestran más contenidos de lo habitual. Y se agradece, ciertamente, porque una Nuria Espert y un José Luis Gómez plenamente desatados hubieran supuesto un empacho de ego difícil de digerir.

Continuó mi semana plagada de actividades más prosaicas y estresantes, en un ir y venir de compras para preparar mi fiesta de inauguración del piso, varios meses después de estrenado. Una fiesta donde eran todos los que estaban, aunque faltaba alguno de los que son. Plagada de risas y conversaciones hasta la madrugada y cuyos felices efectos tuvimos que sufrir todos al día siguiente en nuestros respectivos trabajos.

Y comenzaron las fiestas. Con salidas hasta las tantas un día sí y otro también. Con excursiones relámpago al Pirineo para rodar por las laderas mientras perdía los esquíes. Con una salida a una casa rural de la comarca más rural de España para comer un sofisticadísimo quiché de espinacas, beber vino reserva de cuarenta euros y reírnos hasta las mil. Sí, no hacía falta ir hasta allí para todo ello, pero qué más da.

También tuve mucho trabajo, sí, pero ya se dice que sarna con gusto no pica y nadie me obliga a aceptar estos encargos que, con muchas prisas y poca antelación, le van ofreciendo a una. Es lo que tiene hacerse querer, que luego a una la acaban queriendo demasiado.

Y, bueno, también hubo tiempo para salidillas culturales. En el cine, Casino Royal, Brick y Banderas de nuestros padres. La primera me permitió recuperar mi fe en un personaje y una serie que hace tiempo di por finiquitada. En cuanto a Brick, una pretendida actualización de cine negro, supongo que depende mucho de las espectativas que se lleven. Las mías eran nulas, así que me resultó muy entrenida y disfruté bastante con algunas escenas francamente bellas. Por último, no puedo menos que hablar con una cierta decepción de la peli de mi adorado Eastwood. Me sobra totalmente la última media hora, que parece no tener fin y que quiere explicar hasta la saciedad aquello que no precisa ser explicado. Además, me resulta bastante sospechoso que las únicas muestras de crueldad vengan del bando japonés y que los pobres y esforzados muchachos americanos se dediquen únicamente a "no dejarse matar". Psicópatas, por desgracia, hay en todos los bandos. Nada que ver con el tratamiento sobre la crueldad y la sinrazón de la violencia que presentaba hace un año la magnífica Munich. Veremos a ver qué nos depara la visión japonesa de este mismo episodio.

Por último, Momix, hace un par de días. Acostumbro a asistir a los montajes de Moses Pendelton cada vez que pasan por aquí y he de decir que este me defraudó un pelín. Abusa del juego de luces que provocan los trajes fluorescentes en la oscuridad y ello provoca cierto hartazgo en el espectador. Además, esa misma falta de luz nos priva de lo más atractivo del espectáculo: los magníficos cuerpos de los bailarines, que quedan reducidos a las formas abstractas de sus trajes.

Y, bueno, tendría mucho más que contar - el estupendo concierto de Fangoria o la exposición sobre los corresponsales extranjeros en la Guerra Civil-, pero me están apremiando porque tenemos que salir de viaje así que aquí lo dejo. Quizás otro día. Sean felices ;-)

2 de enero de 2007

31 de diciembre de 2006

No hay nada como tener curro

En efecto, no hay nada como tener curro... para no currar. Aquí llevo ya dos días peleándome con el librito de Plástica y dedicando más tiempo a cualquier otra cosa en lugar de quitármelo de encima de una vez. Es lo que tiene trabajar de freelance, que al final siempre acaba una dándose el atracón el último día y jurándose a sí misma que la próxima vez aprovechará todos los días para trabajar un poquitín. Pero una no sería una si cumpliera las promesas que se hace a sí misma, así que descuiden que la próxima vez volveré a bloguear sin parar, a ver de forma compulsiva capítulos de series, a comentar a diestro y siniestro en blogs ajenos y a pasarme horas buceando por el You Tube.

A propósito de todo esto, llevaba semanas sin pasarme por el renovado blog de Mike Bonales (imperdonable, Mike, lo sé ;-) ) y resulta que me he encontrado con una estupenda noticia: Mike colaborará de forma habitual en la recién estrenada edición española de la mítica revista americana MAD. Mi más sincera enhorabuena a Mike. Espero que esta revista tenga una larga vida y no se sume a la lista de revistas de cómic que han tenido que cerrar recientemente.

Y, bueno, aprovechando que Mike le dedica un artículo en su blog, voy a colgar aquí un trailer que llevaba mucho tiempo queriendo comentar. Se trata de un avance de la película 300, la última adaptación al cine de una obra del genial Frank Miller. Si ustedes vieron Sin City, seguro que no les dejó indiferentes.



El cómic 300 está entre mis favoritos. Su guión puede ser más o menos discutible, pero es de una calidad gráfica absolutamente epatante. Por lo que se ve en el trailer, parece que para esta adaptación han seguido el camino escogido en Sin City y tratan de reflejar el cómic lo más fielmente posible. Personalmente, no suele gustarme esta opción, ya que considero que cada medio tiene su propio lenguaje y por tanto es necesario que encuentren sus propios caminos. Sin embargo, la obra de Frank Miller es tan personal y posee tanta fuerza en sí misma que quizás no sea tan mala idea respetarla al máximo. Ya veremos.

Por último, y siguiendo con el tema de los saltos del cómic al cine, quiero hacerme eco de la película que está preparando Miguelanxo Prado, el autor del fantástico Trazo de tiza. Se trata de De profundis, está realizada sobre la base de una serie de óleos y, al parecer, no contiene un solo diálogo. La verdad, me parece un proyecto tan arriesgado como interesante. Habrá que esperar al resultado final, pero, como avance, aquí les dejo el trailer:


11 de diciembre de 2006

Una sugerencia para esta semana

¿Alguna vez han visto a un tío que entra en la tienda del pueblecito que está de camino a casa de la abuela, un tipo de aspecto sospechoso que compra tabaco, lotería y cerveza a las diez de la mañana, ese tipo que esperan a que salgan antes de entrar con su familia? Pues ese tío soy yo. Me llamo Earl. Y, si se molestan en intentar conocerme y descubrir qué clase de persona soy en vez de juzgarme por mi aspecto, estarán perdiendo el tiempo, ya que soy exactamente como piensan que soy.

Así comienza el primer episodio de Me llamo Earl, la serie más destroyer y políticamente incorrecta de los últimos tiempos. Hace meses que los amigos dekker y polizont-e me persiguen para que la vea. Pues bien, amigos míos, os he hecho caso y he de decir que es ab-so-lu-ta-men-te desternillante. No se la pierdan, por favor. En estos momentos, La Sexta está emitiendo su primera temporada los miércoles. Y, si no ven La Sexta, siempre les quedará recurrir, ejem, a esa fuente de todo mal que es Internet. Ah, sí: si entienden lo sufiente el inglés, es posible ver los capítulos de la segunda temporada en la página de la NBC.

9 de diciembre de 2006

¡¡Bien!!


¡Ya tengo mis entradas para Momix! El 10 de enero estaré puntual en el Albéniz para disfrutar de lo lindo con Sun Flower Moon, el último espectáculo de esta compañía que ha revolucionado la danza contemporánea. Los bailarines de Momix se contorsionan, vuelan, se entrecruzan y crean increíbles efectos visuales a partir únicamente de sus cuerpos, un puñado de objetos auxiliares y un magnífico juego de luces y sombras. La economía de medios escénicos es casi total: no se permite nada que distraiga al espectador de ese derroche de sensualidad, fuerza e imaginación. En fin, una experiencia teatral completa que no deberían perderse.

El vídeo que les he encontrado, pese a su escasa calidad, les permitirá hacerse una idea del tipo de coreografías, a medio camino entre el ejercicio gimnástico, el circo y la danza, que desarrolla Moses Pendelton, su líder y fundador.

Y, esta tarde, Play Strindberg en La Abadía, con Nuria Espert, José Luis Gómez y Lluís Homar. ¡Me muero de ganas!

:-)

1 de diciembre de 2006

Día Mundial contra el SIDA


Ya casi hace un año que comencé este blog. No, no voy a decir eso de "cómo pasa el tiempo" (ops, lo dije). Mi primera entrada se quejaba -o algo parecido- de la Navidad (nada como un buen topicazo para comenzar un blog), pero la segunda se sumaba de forma tardía a la campaña Grita. Tengo SIDA aprovechando para recomendar un excelente cómic de Peeters -Píldoras azules- que trata sobre el tema.


Este año se vuelve a repetir hoy la experiencia teatral de Grita. Tengo SIDA como bien recordó nuestro queridísimo Cinephilus -uno de los participantes en la iniciativa- hace unos días en este post (no se pierdan el monólogo).


En fin, que intenten leer el cómic que les recomiendo porque es excelente. Pasen un bellísimo fin de semana. Un saludo.

30 de septiembre de 2006

Algo de intrahistoria

Quiero dedicar este álbum, en primer lugar, a la memoria del abuelo Evelio.

El abuelo Evelio era jardinero en Batalla del Jarama, uno de los "hogares" de Auxilio Social donde yo pasé parte de los ocho años que, de niño, estuve internado en esta institución del Estado.

El abuelo Evelio me sacaba del colegio cuando podía y me llevaba a su casa. Esto solía ser durante las vacaciones de verano y, sobre todo, en Navidades. No lo hacía sólo conmigo; lo hacía también con otros niños, con todos los que podía, con los que no tenían a nadie que les fuera a ver. Le daba pena vernos tan pequeños y tan solos, tan desamparados. [...] Se encargaba de escribir cartas a mi madre, que estaba tuberculosa en un sanatorio de Bilbao, cartas animosas, diciéndole que yo era un buen chico, que todo iba bien y hasta le mandaba fotografías que nos hacíamos él y yo juntos para que mi madre viese lo buen mozo que yo era.

Cuando salía del colegio (las únicas veces que salí del colegio) de la mano del abuelo Evelio, yo era inmensamente feliz. Yo le llamaba abuelo, y era como si lo fuese de verdad. Le quería con todo mi corazón. Era muy bondadoso, rezumaba ternura por los cuatro costados y yo, con ocho años, era un esponja para recibirla. Me llevaba a su casa, con sus hijos, con sus hijas, con sus nietos y nietas, y yo era uno más de la familia. Me hacía una cama en un rincón de una habitación, sobre un baúl, y para mí aquello era el cielo.

Cuando me trasladaron de colegio, a otro pueblo mucho más lejos, el abuelo Evelio iba hasta allí a buscarme en verano, con la burra. Arreglaba los papeles para que me dejaran salir y me llevaba a su casa con su familia; con su familia, que de alguna forma también era la mía.

Fragmento del prólogo del cómic Paracuellos 2, Carlos Giménez.

Unamuno solía decir -y tenía razón- que la auténtica historia, la que forja los destinos de la humanidad, no es la que versa sobre batallas y hombres ilustres, sino la que refleja el día a día de las gentes que vivieron esa época, la de los "millones de hombres sin historia que a todas horas del días se levantan a una orden del sol, y van a sus campos a proseguir la silenciosa labor cotidiana y eterna".

Si ustedes, como yo, coinciden con Unamuno en que la mejor manera de aproximarse a nuestro pasado es a través de esa intrahistoria, traten de hacerse con la serie de cómics Paracuellos, una colección de pequeñas historias autobiográficas sobre ese oscuro periodo de España que fue la postguerra. Historieta a historieta, Giménez va componiendo un dibujo terrible y deprimente sobre las duras condiciones de vida en los hogares del Auxilio Social. Una vida hostil y cruel que no tiene cabida en los libros de historia, pero que, al fin y al cabo, es la única que importa: la de la gente común.

30 de agosto de 2006

Mona Kuhn

¿Qué es lo que lleva a cualquier creación a ser algo más que eso? ¿Qué hace que una película, una obra plástica, un poema, trascienda su esencia física para acariciar sutilmente las esquinas del alma? Sobre este misterio, esta piedra filosofal del arte, llevan dando vueltas generaciones de estetas, teóricos, estudiosos y creadores. Probablemente no exista solución al enigma puesto que lo trascendente parece estar lejos de ser algo absoluto y muy cerca de estar sujeto a las modas y los caprichos de los tiempos.
En cualquier caso, a mí me emocionan especialmente aquellas obras que, arrogantes, le lanzan pregunta tras pregunta al espectador escondiendo mezquinamente todas sus respuestas. Ese tipo de obras que juegan a la elipsis, que sugieren sin contar y que le hablan de tú a tú al que las contempla exigiéndole colaboración activa.
Y las fotos de Mona Kuhn contienen algo de ese enigma. Son fotografías rebosantes de erotismo, que transmiten sensualidad al tiempo que despiertan curiosidad por adivinar -casi confirmar- lo que llevó a esos cuerpos a su estado de sensual languidez.
Les dejo, como muestra, dos fotografías, pero no dejen de disfrutar con la galería de su página web.

6 de julio de 2006

La linea

Durante la década de los 70, las televisiones de media Europa emitían una serie de cortometrajes sobre un simpático personaje construido a partir de una única línea continua. La serie, creada por Osvaldo Cavandoli "Cava", había nacido a raíz de una campaña publicitaria de la firma italiana Langostina. Los spots tuvieron tanto éxito que pronto el Señor Linea inició su propio camino a lo largo de cientos de aventuras narradas con una economía de medios y una capacidad expresiva asombrosas.
Que yo sepa, esta serie de animación no llegó a emitirse en España (que alguien me corrija si me equivoco), pero gracias a Internet podemos disfrutar hoy en día de esta obra maestra de la animación. Basta con realizar una búsqueda en YouTube o visitar este enlace de TV5.


14 de mayo de 2006

Ay, esos días

¿Aún no conocen las tiras de AutoLiniers? Absolutamente imperdonable :-(

8 de mayo de 2006

Duende



¡O género femenino, encogido e frágil! ¿Por qué no fue a las hembras concedido descubrir su ardiente amor, como a los varones? Que ni Calisto vivera quejoso ni yo penada.
Este sábado vibré, temblé, viví, sentí, me deshice y me rehice, viajé en el tiempo y acompañé a todas esas mujeres junto a ti, Silvia, bellísima Melibea. Gracias -nuevamente- por una inmensa velada teatral.

Melibea, el duende del loco amor se puso en escena este sábado por primera vez. Más información, aquí.

22 de abril de 2006

5 comics recomendados (y recomendables)

Continuando con la temática de esta semana, nos sumamos a esta iniciativa que corre por la blogosfera. En La Cárcel de Papel podéis ver las recomendaciones de algunos blogueros. En general, se trata de cómics de superhéroes y títulos para "iniciados".

Elaborar una lista me resulta siempre un tanto masoquista debido al dolor que me causa tener que desechar títulos que me apasionan simplemente porque no caben en la lista. El "sufrimiento" en este caso sólo es comparable a pasar la tarde subiendo y bajando la Castellana a bordo del 27. En fin, puestos a seleccionar, me he decantado por 5 títulos pensados para cualquiera que no suela leer cómics y sienta curiosidad por este mundo.

Persepolis, de Marjane Satrapi. Un delicioso cómic autobiográfico con cierto aire naïf. Imprescindible para desmontar toda idea preconcebida sobre la realidad iraní.

Blacksad, de Díaz Canales y Guarnido. Aventuras autoconclusivas de John Blacksad, un detective socarrón y perdedor con reminiscencias de Philip Marlowe. Ambientada en una ciudad estadounidense de los años 50, destaca especialmente por el excelente dibujo de Juanjo Guarnido.

La guerra de Alan, de Emmanuel Guibert. Basada en los recuerdos del soldado estadounidense Alan E. Cooper, Guibert nos ofrece esta visión de la Segunda Guerra Mundial con un dibujo claro y una efectiva narrativa lineal.

Trazo de tiza, de Miguelanxo Prado. Sin lugar a dudas, la obra maestra del cómic español de los últimos años. Una historia inquietante e intrigante de tintes borgianos, rematada por unas bellísimas viñetas. Imposible escapar al influjo de esta maravilla.

Cualquier cosa de Will Eisner. El rey indiscutible. Un maestro de la narración y del dibujo. Imprescindibles todas y cada una de las obras del genial inventor de la novela gráfica.

Son todos los que están, pero no están todos los que son. Creo que es una buena selección para comenzar. Entre mis "comics de cabecera" hoy en día figuran, por diversas razones, obras como Billy Corrigan, La vida en una cuchara, Hicksville, Monster o El buscavidas. Pero de éstas ya hablaré otro día.

Que lo disfruten ;-)

21 de abril de 2006

Cinco imprescindibles

El otro día, blogueando por ahí, encontré un hilo donde se proponían las cinco lecturas imprescindibles de la infancia (perdonad que no cite la fuente, pero es que no me acuerdo). Ya puse en su día el correspondiente comment con mis propuestas, pero aprovechando que esta es la semana del libro (salvando la salida de contexto del post de ayer) y que salió por aquí el tema de la literatura juvenil, lanzo el guante para todo aquel que quiera recogerlo.
Acá van las mías:
  1. Las aventuras de Huckleberry Finn. Divertido, trepidante y con un par de protagonistas que nos conquistan a la primera de cambio. ¡Qué más se puede pedir! Todo un clásico de la literatura norteamericana que algún día releeré en su inglés original.
  2. Momo. Todo él una preciosa metáfora sin caer en la tan frecuente ñoñería de otros. Tierno sin ser cursi, crítico sin resultar panfletario. Un libro para cualquier edad que no rebaja el lenguaje, que trata a los niños como las personas inteligentes que son.
  3. Mi familia y otros animales (y el resto de la serie). O cómo hacer una novela autobiográfica absolutamente hilarante. Y es que no hay nada como reírse de un mismo. Muchos años después, aquel hermano tan pagado de sí mismo que se llamaba Larry, me hizo disfrutar de lo lindo con su Cuarteto de Alejandría. Pero eso es ya otra historia.
  4. La vuelta al mundo en 80 días. En realidad, cualquier título de Verne sería válido. Novela de aventuras en estado puro.
  5. El pequeño Nicolás. No podía faltar aquí una mención a los enfants terribles. Nicolas, Celia o Guillermo. No habrá docente que ose recomendarlos hoy en día, pero ¡¡son geniales!!
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