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13 de noviembre de 2009

Qué gusto da toparse con algo de sentido común

Leo en el blog de mi amiga mluz (qué poco nos vemos, maja :-/ ) que Blur Ediciones le ha publicado un libro. Una noticia fantástica que acaba de conseguir un hito: que yo postee dos días seguidos por primera vez en meses.

Hace casi un año tuve ocasión de ver una pequeña pero muy estimulante exposición con parte de los dibujos y textos que conforman este librito. Me encantó. Los dibujos, rápidos apuntes del natural, tenían una frescura y una espontaenidad encantadoras. Quizás sólo los que se han (o nos hemos) pegado alguna vez con el difícil arte del dibujo al natural puedan comprender la dificultad que se oculta detrás de esa aparente simplicidad. Lo que es indudable, sin embargo, es su admirable capacidad para escoger siempre el enfoque adecuado para componer un fresco vívido del día a día de esta ciudad. Los textos, además, acompañan y amplifican ese fresco apuntando pequeñas historias, casi haikus, de lo que pudo ser o, quizás, fue. Una delicia.

La noticia me congratula. Primero, obviamente, por amistad; después porque de esta forma voy a poder llevarme a mi casa ese pedacito de vida volcado en el librito; y, finalmente, por lo que de buen saber hacer tiene esta colección de Blur. En los últimos meses me había venido llamando la atención estos pequeños libritos que pululan en ciertas librerías (las buenas, claro). La editorial ha creado un blog, Libros de Blur, donde uno puede perderse un buen rato hojeando estos libros. En el texto justificativo del blog dicen lo siguiente:
[...] Siempre que los autores estén de acuerdo, intentaremos ofrecer la versión on-line de los libros que editamos. Se trata de compatibilizar nuestra viabilidad empresarial y los derechos de los autores con otro derecho fundamental, el del acceso a la cultura. Creemos que pueden convivir perfectamente.
Puedes enlazar cualquiera de los e-libros desde tu blog o tu página web, siempre que no se cobre el acceso a ella y a sus contenidos. También puedes imprimir una copia para tu uso personal (por ejemplo, en países donde es difícil conseguirlos) pero no duplicar ni comercializar con copias, sean impresas o no. Los textos e imágenes que aparecen en los libros son propiedad de sus autores, que amablemente han autorizado su reproducción en este blog. Ellos han sido generosos, no abuses de ello. Reservados todos los derechos.
Todo un ejemplo de sentido común difícil de hallar en estos días de "artistas" que persiguen enfervorizados al resto de la humanidad y usuarios que se auto-otorgan el derecho a consumir todo tipo de material cultural sin soltar jamás un solo duro. Qué gusto da toparse de vez en cuando con algo de sentido común.

Disfruten con los libros de Blur. Y, ya saben, sean curiosos y felices ;-)

30 de octubre de 2008

La técnica de Emmanuel Guibert

Ya he hablado aquí en más de una ocasion de uno de mis cómics preferidos, El fotógrafo, de Emmanuel Guibert. También recomendé, hace unos años, La guerra de Alan en el post 5 cómics recomendados (y recomendables) que escribí hace unos años para conmemorar el Día del Libro. Me faltaría, por tanto, hablar de La hija del profesor para terminar de repasar las obras de Guibert que tengo en casa. Sin embargo, pese a que el exquisito dibujo de esta última me fascina, la voy a dejar para otra ocasión porque ahora toca volver brevemente sobre la historia de Alan.

Cuando uno comienza a leer los recuerdos del soldado Alan E. Cooper sobre la II Guerra Mundial, queda enganchado irremediablemente. A través de las sosegadas viñetas de Guibert uno acaba creyendo que es el mismo Alan el que, a su lado, rememora pausadamente sus idas y venidas por media Europa a bordo del blindado. La composición es casi estática, sin apenas rupturas de ritmo, para adaptarse a la perfección a ese estilo narrativo que adoptan las personas cuando hablan de sus vivencias de muchos años atrás.

Pero en Guibert, al menos para mí, lo más impresionante es el dibujo en sí. Cada viñeta es una pequeña maravilla. La primera vez que leí el cómic quedé prendada de ese entintado rudo y ágil a la vez y me preguté qué tipo de plumilla empleaba Guibert para lograr ese efecto. Ayer, gracias a un post de Drawn!, desvelé el misterio. Vean, vean y díganme si Guibert no es el puto amo:



PD. Además de las tres mencionadas, Guibert tiene publicadas en español El capitán escarlata (guión del magnífico David B.) y Brune. Se acercan las Navidades y no miro a nadieeeeeeeeee :-)

3 de octubre de 2008

Re(flexiones) XXVI


... mataban el tiempo de cualquier manera, aplanando calles, sin hablar o apenas vamos por aquí, por allá, las manos en los bolsillos...

Los jefes, Mario Vargas Llosa, 1959.

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5 de mayo de 2008

200 monstruos

Aquellos que han tenido la ocasión de compartir pupitre conmigo saben que no puedo remediarlo: aguantaré una, dos o quizás tres horas, pero tarde o temprano acabaré haciendo dibujitos compulsivamente mientras el profesor o el conferenciante exponen su tema.

En este continuo pintar monas, acabó surguiendo un juego, no sé muy bien cuándo, entre uno de mis compañeros de pupitre y yo. Él hacía un garabato al azar y me lo pasaba para que, a partir del mismo, yo elaborara un dibujo, casi siempre un personaje de tipo cartoon. Este sencillo juego da de sobra para matar el aburrimiento del compañero de pupuitre y de una misma hasta que acaba la clase, de modo que desde entonces lo he ido repitiendo con la mayor parte de los compañeros que me han tocado en algún momento de mi vida académica.

Navegando el otro día por esos mares del bit topé -vía Draw!- con Stefan Bucher y sus 200 monstruos, otro creador de criaturas a partir de manchas aleatorias. Si yo inventaba monigotes a partir de los garabatos de un compañero, Stefan Bucher emplea una mancha de tinta esparcida mediante aire a presión para crear monstruitos. Mola.

28 de enero de 2008

Movet analógico

¿Se acuerdan de los movets, aquellos programitas informáticos que utilizaban algoritmos para analizar la música y "visualizarla"? Para los despistados, hace ya bastante tiempo mencioné el tema de los movets y Annabelle de Sheep aquí. El caso es que, vía Drawn!, me he topado con un "movet analógico". Simplemente impresionante. No se pierdan el resultado final.



No sé a ustedes, pero a mí me ha dado una envidia terrible. Siempre he soñado con garabatear en alguna de las paredes de mi casa :-)

10 de enero de 2008

Fernando Vicente en Drawn!


En una de mis habitualísimas visitas a Drawn!, me he topado con la grata sorpresa de que recomendaban la web de Fernando Vicente. Ciertamente, como dicen en el post de Drawn!, su web es pesadísima (vamos, que tarda en cargar muchísimo), si bien la espera merece sobradamente la pena.

A Fernando Vicente le sale el talento por las orejas (o, en este caso, por los pinceles). Domina la composición como pocos, es un magnífico retratista y hace gala de un exquisito dominio del acrílico. De lo mejorcito que puebla nuestro panorama editorial. Uno de esos artistas que revalorizan la página, que acompañan y enriquecen el texto, cuando no lo eclipsan (la de mediocres y aburridos Babelias que me habré comprado buscando alguna ilustración suya). Vamos, lo mismito que el sobrevaloradísimo y anodino Jordi Labanda.

Estos días, y hasta el 16 de febrero, se encuentra expuesta parte de su obra en ese pequeño trocito de cielo (me perdonen la cursilería) que es la librería Sins Entido.

2 de enero de 2008

Las portadas del New Yorker

Hace tiempo, hablando con un ilustrador veterano, se refería con nostalgia a la década de los 80 como la "época dorada de la ilustración". Animadas por los aires de modernidad que se respiraba en esa época en nuestro país, surgían aquí y allí numerosas publicaciones de todo tipo. Los avances técnicos habían llegado a la imprenta, que permitía realizar un tipo de publicación más visual sin incrementar demasiado los costes, pero aún no se había producido la revolución en el software de edición que vendría en los noventa cambiando para siempre el concepto de diseño gráfico. Era el momento, pues, de fotógrafos y, sobre todo, ilustradores freelance.

Los ilustradores que, como mi amigo, ya estaban en la brecha entonces, recibían numerosos encargos de portadas y cubiertas para todo tipo de publicaciones. Era la época del ilustrador manual, de la acuarela, el guache y el oleo. Si uno, además, dominaba el aerógrafo, le llovían ofertas por doquier.


Y entonces llegó la informática doméstica. Y con ella el Photoshop, el QuarkXpress, el Illustrator, el Freehand... Herramientas pensadas para trabajar la imagen, diseñar, maquetar y dibujar. Y el concepto de creador gráfico cambió para siempre. La técnica perdió protagonismo frente a la idea. Manejar bien un pincel dejó de ser relevante en la mayor parte de los encargos y el antiguo prestigio del aerógrafo pasó a mejor vida.

Aún hay quien se rasga las vestiduras por este cambio de situación que se ha vivido en la industria del diseño gráfico y la edición en general. No creo, sin embargo, que sea para echar pestes. Todos estos adelantos técnicos no suponen más que nuevas herramientas, más flexibles y potentes, al servicio de la creatividad. Adaptarse o morir. Evidentemente, disfrazan muchas carencias y cualquiera puede sentirse diseñador con ellas, algo que me parece fantástico. Además, si la falta de técnica se escamotea ahora gracias al Photoshop, antes se podía disfrazar la ausencia de creatividad y talento gracias a una técnica exquisita pero completamente vacía.

Aunque una cosa sí es clara: por lo que respecta al diseño de cubiertas y portadas, el protagonismo profesional ha cambiado. Si los fotógrafos han logrado mantener su parcela en este terreno (véase, por ejemplo, el último rediseño de El País Semanal), los ilustradores puros -ya sean analógicos o digitales- han cedido el paso casi por completo a los diseñadores gráficos.

Hay, no obstante, un medio que no solo sigue apostando por las portadas de autor, sino que ha hecho de esta circunstancia su marca de identidad: el New Yorker. Uno de los hitos que un ilustrador actual puede alcanzar es recibir un encargo para la portada semana del New Yorker. Por ella han pasado la flor y nata de la ilustración y el cómic actual, incluyendo a nuestro flamante primer Premio Nacional de Cómic.

Y es que sus portadas -como sus tiras de prensa1- suponen un completo state of art de la ilustración del momento. Por ello me ha parecido una idea estupenda comenzar el año con este post, homenajeando a la revista y recomendándoles echar un vistazo a las portadas del New Yorker de todo el 2007 (fuente del enlace: Libro de notas).

1: Con respecto a las tiras cómicas, otra recomendación: el estupendo cómic La vida es buena si no te rindes, de Seth, cuyo hilo argumental es el viaje que realiza en protagonista en su búsqueda obsesiva de datos acerca de Kalo, un antiguo creador de tiras para el New Yorker.

21 de diciembre de 2007

Re(flexiones) XXV


¿Será verdad que los niños vivimos la vida entera, de un sorbo, para repetirnos después, estúpidamente, ciegamente, sin sentido alguno?

Primera memoria, Ana María Matute, 1960.

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15 de noviembre de 2007

Re(flexiones) XXIV


Con pie incierto camina; piensa que avanza a ciegas,
que su vida es azar.
Pero sus pasos
tienen preciso el ritmo, no yerran nunca, y van
llevándolo sin pausa adonde está su muerte.

"Un momento de luz", La certeza, Eloy Sanchez Rosillo, 2001.

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3 de septiembre de 2007

Re(flexiones) XXIII


Pero tampoco le costó demasiado encontrar nuevas torturas y recuperar la ventaja arrebatada. Ella que, antaño, operaba con armas varoniles, se replegó hacia los recursos de una naturaleza femenina a estrenar y lista para servir.

Los niños terribles, Jean Cocteau, 1929.

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31 de enero de 2007

Re(flexiones) XXII


CIUDADANO PRIMERO: ¿Vivimos?
CIUDADANO SEGUNDO: Vegetamos.
CIUDADANO TERCERO: Reventamos.
CIUDADANO CUARTO: El pueblo entero.

La visita de la vieja dama, Friedrich Dürrenmatt, 1980.

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25 de agosto de 2006

Re(flexiones) XXI


Un beso es algo más que el primer contacto carnal de dos cuerpos: es la exhalación de dos almas enamoradas. Pero el beso criminal largo tiempo contenido, largo tiempo deseado, es más sensual todavía; es el fruto prohibido, un tizón ardiente que enardece la sangre.

Teleny, Oscar Wilde, 1895.

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20 de julio de 2006

Re(flexiones) XX


[...]

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
[...]

"Romance de la luna, luna", Romancero gitano, Federico García Lorca, 1924-1927.

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7 de julio de 2006

Re(flexiones) XIX


Y como los recuerdos tienen sombra,
me avisaron las sombras de los míos
cuando intenté salir del arrecife.
Caminaba descalzo sobre el fuego
de una historia imposible.

Lo comentó el amigo
con su prudencia de verdades muertas,
desconfiado y triste
por la lluvia que ensucia los cristales
de la historia imposible.

El enemigo dijo
a todo el que escuchaba sus sermones
certezas como puños.
Dejó correr los lobos por el campo
del amor sin futuro.

Y nuestras dos ciudades
lo afirmaron también, desorientadas
por el pasado absurdo
de burdeles y noches clandestinas.
Un amor sin futuro.

Ahora sé qué responderles:
la plenitud guarda dos filos,
para matar o para suicidarse.
Desgraciado este mundo
sin el riesgo de ser eternamente
esa historia imposible de un amor sin futuro.

"Canción imposible", Completamente viernes, Luis García Montero, 1998.

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26 de junio de 2006

Re(flexiones) XVIII

Antes de que lo encerraran, mi padre solía decir que no era posible enseñar a bailar a alguien. Tenía razón; lo mismo ocurre con las zambullidas o con escribir poemas: debes descubirlo solo. Hay gente que, por mucho que se le aleccione durante toda la vida, siempre parecerá una piedra cando se arroje al aire, nunca podrá hacer una caída como la de un fruto que emprende el vuelo.

Balzac y la joven costurera china, Dai Sijie, 2004.

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29 de mayo de 2006

Re(flexiones) XVII

¿Qué puede uno pensar de episodios así, imprevistos, espontáneos e impropios de uno? ¿Es que son simples agujeros, agujeros en el corazón, en los cuales uno mete el pie y se cae y luego sigue cayendo?

Elizabeth Costello, J. M. Coetzee, 2004.

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11 de mayo de 2006

Re(flexiones) XVI



HELMER: Antes que nada, eres esposa y madre.
NORA: Ya no creo en eso. Creo que, ante todo, soy un ser humano igual que tú... O, por lo menos, debo intentar serlo. [...] Sólo sé que mis ideas difieren por completo de las tuyas. Además, me doy cuenta de que las leyes no son lo que yo creia. Y no me entra en la cabeza que semejantes leyes puedan ser justas. [...]
HELMER: Hablas como una niña, sin comprender nada de la sociedad en la que vives.
NORA: No, es cierto, no comprendo nada. Pero quiero comprenderlo y averiguar quién de los dos tiene razón: si la sociedad o yo.

Casa de muñecas, Henrik Ibsen, 1877.

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9 de mayo de 2006

Cómo se hace una tira cómica

¿Alguna vez se han preguntado cómo se hace una tira cómica? El artista Mike Bonales nos ofrece en su blog un vídeo sobre el proceso de realización de una de sus tiras.

Todas las tiras de Polo Sur aquí.
El portfolio de Mike aquí.

30 de abril de 2006

Re(flexiones) XV

Soportamos pocas personas a nuestro lado cuando lloramos.

Opiniones de un payaso, Heinrich Böll, 1972.

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10 de abril de 2006

Re(flexiones) XIV

La vida era ficción; y todos intentábamos expresarla a través de diferentes lenguajes, de interpretaciones distintas, acordes con la naturaleza propia y el genio de cada uno.

Clea, Lawrence Durrell, 1961.

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