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25 de septiembre de 2008

Finalistas de los premios ASME

Bueno, ya estoy de vuelta. Mañana vuelvo al curro y todo eso. Fin de las vacaciones, qué le vamos a hacer.


Cambiando de tema, ya está la lista de portadas de revista finalistas para los premios de la American Society of Magazine Editors de este año. No dejen de visitar el enlace porque hay portadas absolutamente brillantes.

Por cierto que, no sé si lo he colgado ya por aquí (desde luego, he pretendido hacerlo en más de una ocasión), pero en la misma página de la ASME hay una recopilación de lo que para esta asociación son las mejores 40 portadas de revistas (norteamericanas, se entiende) de los últimos 40 años. Mi preferida aparece en 6º lugar y es la del New Yorker que se publicó después del atentado de las Torres Gemelas.

Sean curiosos y felices ;-)

11 de julio de 2008

Enlaces para una tarde estival cualquiera

¡Qué bien! Ya llegó el veranito. "Pues sí que se entera esta", dirán ustedes. Lo crean o no, no había tenido plena conciencia de la llegada del verano hasta esta tarde. Supongo que el que haya sido la primera tarde de feliz y relajada inactividad que tengo en meses ha tenido algo que ver en mi despiste. ¿Y qué mejor manera de emplear esa falta de quehaceres rutinarios que escrbir un post? Pues eso, que allá van unas líneas para que luego no se me quejen de que les tengo abandonados.
Y comienzo con una de eso que se viene a llamar tiras cómicas y que, a menudo, ni son tiras ni tienen un pelo de cómicas -ni falta que hace, diría yo-. El caso es que desde hace unas semanas vengo siguiendo las tiras de My life in a cube, que es algo así como la versión gráfica de The Office.

Esta se titula "Darn you Gmail Chat". ¿No es genial? :-)

Independientemente de la mayor o menor gracia que puedan tener estas tiras, para mí lo realmente fascinante es la capacidad del autor para sacarle partido desde un punto de vista gráfico a cualquier clase de material de oficina, ya sean notas Post-it, Tippex, sobres o servilletas de cafetería.

Y, siguiendo con la gráfica, impagable es Retronomatopeya, una galería de onomatopeyas de cómics antiguos que he descubierto esta tarde vía Draw!.

No sé si estarán conmigo, pero a mí me ha cautivado en seguida (otro día hablaré de esas pequeñas colecciones "virtuales" de cosas que nos ofrece Internet). Aparte de su valor estético desde un punto de vista gráfico, esta pequeña colección añade un entrañable puntito nostálgico. Qué regresión he vivido al identificar viñetas con la inequívoca huella de Ibáñez o Vázquez.

Otro enlace que tenía por ahí pendiente de colgar lo hallé en La cárcel de papel. Se trata de la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, un estupendo proyecto de digitalización en el que colaboran varias Administraciones Públicas:
El proyecto es el resultado de la cooperación de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas, a través de la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria, con las Comunidades Autónomas así como de diversas instituciones de carácter científico o cultural como ateneos, fundaciones, universidades, e incluso empresas periodísticas que perviven a partir de cabeceras fundadas en el s. XIX o a principios del XX.
En abril de 2008, se dispone de casi 2.000 cabeceras, 45 bibliotecas, correspondientes
a 3.906.000 páginas de 140 localidades en las que se imprimió prensa.
Se trata, en su mayoría, de colecciones únicas de interés para investigadores y
público en general. Son de temática variada y abarcan un amplio período histórico que se remonta a finales del siglo XVIII.
Llevo ya unas cuantas horas gastadas navegando al azar entre los títulos disponibles en este sitio. Hace años solía ir de vez en cuando a la hemeroteca municipal que hay en el antiguo Cuartel del Conde-Duque. Me gustaba ojear publicaciones antiguas y comprobar la evolución estética -y técnica, claro está- que han ido sufriendo los materiales impresos. El partido que se le sacaba a la ilustración cuando no existía la infografía, la utilización de los grabados como único adorno del texto a principios del siglo XX, los cambios en la semiótica periodística, la evolución del lenguaje... Pero, claro, por evidentes cuestiones de conservación del material uno no podía entrar en la hemeroteca y darse un atracón picoteando al azar como le pedía el cuerpo, sino que había que ir solicitando títulos y fechas concretos. En cambio, ahora, gracias a Internet, el mundo es un poquitín más maravilloso para los ratones de hemeroteca.

Y, bueno, siguiendo con el mundo de la gráfica, recuerdo que el otro día en la oficina alguien preguntó qué era ese texto extraño que un compañero había puesto en la maqueta de página web que estaba creando. El texto, como muchos ya habrán intuido, era el famoso lorem ipsum. La historia del por qué (y dónde) se emplea este texto es bastante conocida, pero como a mí no me gusta dar nada por supesto, si hay algún despistado que no tenga ni idea de qué estoy hablando, Juan Antonio Millán lo explica muy bien en Lorem ipsum: el dolor y la tipografía.

No es el único texto curioso que se emplea en diseño. A la hora de elegir una tipografía, es importante examinar el aspecto de todos y cada uno de los caracteres para evitar sorpresas posteriores (que no incluya vocales con tildes, que la s tenga un aspecto espantoso, que las comas sean indistinguibles, etc.). Para ello se emplean los pangram, frases que utilizan todos los caracteres de un idioma y que por tanto nos permiten hacernos una idea acerca del efecto que tendrá una determinada tipografía. En inglés, el pangram más utilizado es:

The quick brown fox jumps over the lazy dog

Mientras que en español suele emplearse el siguiente:

El veloz murciélago hindú comía feliz cardillo y kiwi. La cigüeña tocaba el saxofón detrás del palenque de paja.

Estos pangram se emplean como texto por defecto en los ordenadores. Así, si se abren ustedes un documento de Word y escriben =rand(x,y), aparecerá repetido el pangram correspondiente y veces en x párrafos.

Si les ha picado la curiosidad y quieren saber qué pangram se usan en otros idiomas, pueden recurrir a la entrada sobre Pangram en la Wikipedia.

Sean felices ;-)

1 de mayo de 2008

Un objeto de deseo

... o como aunar en un único objeto mi amor por los libros bien editados, el diseño elegante, la tipografía de líneas precisas y la arquitectura de volúmenes simples y equilibrados. Y, como no, los libros pop-ups.


Se trata de un diseño de Marion Bataille que saldrá a la venta en octubre y que he descubierto en El bibliómano. Muy Bauhaus, ¿no creen?

Y, ya que estamos con los pop-ups, un par de enlaces para los amantes del DIY:
Al principio parece imposible, pero con un pelín de práctica quedan muy chulos. Sean felices ;-)

6 de noviembre de 2006

El siglo de la publicidad


"La recuperación de los oficios artesanales en una zona constructiva, elevar la actividad artesana al mismo nivel que las grandes violaciones e intentar comercializar los productos que, integrados en la producción industrial, se convertirían en objetos de consumo asequibles para el gran público."

Walter Gropius, Manifiesto fundacional de la Escuela Bauhaus.

El siglo XX puede considerarse, sin ningún género de dudas, como el siglo del diseño. La industrialización de los dos siglos anteriores había traído la producción y comercialización en masa de todo tipo de bienes y enseres. Lo que anteriormente se fabricaba de manera artesanal y bajo demanda, comenzó a producirse en serie, dando origen a la sociedad de consumo.

La industrialización de la producción abarata los precios y objetos considerados anteriormente de lujo aparecen poco a poco en todos los hogares. Además, el orden demanda-producción se invierte: primero fabricar, después colocar el producto. Se estaban sentando las bases del márketing, esa ciencia difusa que consiste en inventar necesidades antes inexistentes.

Y es en este contexto en el que surge la Bauhaus. De ella emanarán todas las teorías y conceptos de lo que hoy se conoce como diseño industrial. Puestos a fabricar artículos de consumo para la masa, dignifiquemos dichos artículos, hagamos de cada objeto una pequeña obra de arte, lista para usar cotidianamente pero con una belleza intrínseca digna de ser contemplada.

El resto de la historia es bien conocida: el diseño lo invade todo. La vajilla, los muebles o las cortinas: cualquier mínimo objeto de los que nos rodean puede tener un valor estético más allá de la mera funcionalidad para la que fue creado.

Pero la segunda parte de la historia estaba aún por llegar. Si a lo largo del siglo XX el diseño había logrado introducirse en la parte productiva, no ocurría en la misma media por lo que respecta a la publicidad, costreñida aún dentro de formatos anodinos y tradicionales.

Es ahora, durante la última década del siglo pasado y estos primeros años de éste, cuando los medios técnicos y tecnológicos van permitiendo nuevos caminos en la práctica publicitaria. Desde el packaging más elaborado hasta la búsqueda de nuevos soportes para la publicidad callejera.

Como ejemplo, el de la fotografía de la de la izquierda. Forma parte de la campaña No está ocurriendo aquí, pero está ocurriendo ahora de Amnistía Internacional Italia, que emplea las marquesinas de los autobuses como soporte. Tenéis más imágenes de la campaña en este enlace.

También en esta búsqueda de nuevos soportes y medios de expresión, se enmarca la campaña Know what to do de la Cruz Roja canadiense.

Otros magníficos ejemplos están recogidos en este post.

Nota: los ejemplos publicitarios nos han llegado a través de un post de Pixel y dixel (gracias ;-) ).