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31 de diciembre de 2008

Este último mes (y II)

¡¡Albricias, albricias!! Vale, la exclamación no viene a cuento en este post pero ¿quién no ha querido gritar eso alguna vez? Años y años haciendo de OVEJA SEGUNDA -sin texto, por supuesto- en la función de Navidad tenían que dejarme alguna huella, ¿no? En fin, yo a lo mío: a continuar con el último post.

Raymonda (en el Palais Garnier de París)


Entre las muchas (y agradabilísimas) cosas que compartí en París, tuve la suerte de asistir a una representación de Raymonda -el primer ballet coreografíado por Nureyev tras su huida al otro lado del muro- en el Palais Garnier. Ya sólo por el placer de visitar el teatro de ópera más ostentoso y recargado del mundo merecería la pena hasta asistir al musical de los Lunnis, así que imagínense un ballet del mayor coreógrafo del siglo XX.

Y, en efecto, no defraudó. Como suele ocurrir en ballet clásico, el primer acto se hace difícil. Hay que introducir a los distintos bailarines y cumplir con el sinfín de pautas y convenciones del ballet. Pero entonces comienza el segundo acto y es cuando el inmenso genio de Nureyev se desmelena, cuando uno entra por completo y deja de importarle lo absurdo de la trama, lo forzado de las poses y las imposturas protocolarias para sumergirse en el ballet. Maravilloso.

Tesoros sumergidos de Egipto

Y, de vuelta en Madrid, tocaba complacer a mi querido maximizador con una expo de su gusto, así que allá que nos fuimos al Matadero a aprovechar los últimos días antes de que cancelaran los Tesoros sumergidos de Egipto.

La colección reúne numerosas piezas encontradas en diferentes expediciones de arqueología submarina y está prolijamente acompañada de todo tipo de textos, mapas, vídeos y cronologías explicativas. A mí me aburrió un pelín, la verdad, pero reconozco que es puramente una cuestión de afinidad personal. Para cualquiera interesado en la historia antigua o la arqueología puede resultarle bastante entretenida. Además, merece la pena aunque sea sólo por los colosos y las estelas jeroglíficas.

¡1914! La Vanguardia y la guerra, en el Thyssen

Lo malo de disfrutar de exposiciones tan maravillosas como la de Picasso que mencionaba en el post anterior es que una se vuelve exigente y luego va al Thyssen y se queda tibia. En cualquier caso, la expo es correcta y merece la visita. Tiene algunas obras bastante interesantes: Schiele, Grosz, Kirchner... Mucho futurismo, algo de cubismo y bastante expresionismo. Por supuesto, si no le van las vanguardias, mejor váyase al cine.


Katia Kabánova, Leos Janácek

El acabose. Qué cosa más bella. Como bien decía un conocido, resulta increíble cómo con un poco de agua y unos tablones se puede crear algo tan hermoso. Cuando el año pasado decidí ahorrar un dinerillo para regalarme un abono del Real no podía imaginar que lo iba a disfrutar tanto. Lo que había visto hasta ahora me había gustado bastante, pero es que la Katia... ay, la Katia.

La ópera cuenta la típica historia de mujer decimonónica oprimida por la sociedad que desespera por un amor imposible y cuyo final trágico se ve venir casi desde antes de coger el metro camino del teatro. En realidad, Janácek utiliza variaciones de este motivo una y otra vez en sus óperas, pero ¡lo hace tan bien! Logra transmitir tanta pasión y tanto dolor que a uno se le revuelven las tripas en el teatro. La obra es bellísima ya de por sí, pero es que todo lo demás estuvo insuperable, empezando por la orquesta, siguiendo por los intérpretes (con la magnífica Karita Mattila a la cabeza) y terminando con el excepcional montaje ideado por Robert Carsen. Sólo esta función ya compensa todo el abono. Simplemente, ma-ra-vi-llo-sa. Ahí van unas fotitos.



Después de esta Katia, miedo me da lo próximo que vea porque o están espléndidos o mucho me temo que me va a decepcionar un huevo. El listón no puede estar más alto.

Sean curiosos y felices ;-)

PD. A propósito de las óperas de Janacek, merece la pena leer este hermoso artículo publicado por Antonio Muñoz Molina en El País: Un sueño de Janácek.

23 de diciembre de 2008

Este último mes (I)

Normalmente intento escribir alguna cosilla acerca de las exposiciones y otros eventos culturales a los que asisto, pero como este último mes y pico he andado muy despegada del blog se me ha acumulado mucho trabajo. Así que voy a intentar mencionar, aunque sea brevemente, lo más destacado de mis últimas visitas. Algunas de las cosas de las que voy a hablar ya han sido clausuradas y no podrán asistir en caso de que les pique la curiosidad (mi desidia y yo les pedimos disculpas), pero al menos les quedará mi florida prosa para pasar el rato :-)

¿Por dónde empiezo? Difícil elección, porque hay cosas que me han gustado tanto sería imposible elaborar un ranking. Por otro lado, mi cabeza sólo es capaz de ordenar cronológicamente datos inútiles como las primeras ediciones del Quijote o los ganadores de las sucesivas ediciones de Gran Hermano, así que no me queda otra que acudir al infalible método de la ordenación aleatoria más conocida como "método de como dios me dio a entender". En fin, que allá voy.

Nancy Spero: Disidanzas (en el Reina Sofía)

A esta expo entré, simple y llanamente, porque pasaba por ahí. El Reina Sofía me pilla lejísimos y la combinación desde mi casa es espantosa, así que me suele producir bastante pereza bajar hasta allí. Por eso aproveché que tenía que impartir un curso por la zona para colarme a echar un vistazo sin saber si quiera qué ponían.

Antes de seguir, querría saber por qué han comenzado a promocionar esta exposición justamente la semana pasada, a falta de 15 días para su clausura. Si es para ponerle los dientes largos al personal que no tenga tiempo de ir, no creo que haya tanto fan de la buena de Nancy por ahí, así que dudo que suba demasiado la tasa de suicidios de este mes. Claro que también podría ser que les sobraran unos durejos de estos que sobran en el presupuesto a fin de año, en cuyo caso yo propondría que, en lugar de decirnos "chincha rabiña, que hemos traído dibujines muy chulos y no los has visto", nos informaran amablemente sobre la temporada primavera-verano.


Bueno, el caso es que allí estaba, con el folleto de Nancy Spero en las manos. He de decir que entré en la sala con bastantes prejuicios después de leer que se consideraba a sí misma una artista feminista que trata de buscar un lenguaje artístico propio de la mujer desligado de las imposiciones machistas y opresoras de los artistas masculinos. Qué quieren que les diga: a mí me gusta tanto ser yo que cuando alguien me trata de incluir en un nosotros me da como repelús. Pero también es verdad que hay que poner al artista en su contexto, en el caso de Nancy en los años 60, con la revolución sexual en pleno apogeo.

El caso es que a pesar de mis prejuicios la expo me fue ganando poco a poco y acabé saliendo bastante satisfecha. Se trata en su mayor parte de obras sobre papel (por lo visto el óleo sobre lienzo es machista, no así el papel -y el pobre Barceló venga a pintar cuadernos sin saberlo-) en las que desarrolla series de figuras, principalmente femeninas, marcadas por el movimiento, el color y el compromiso político. Me gustó mucho cómo recurre a motivos mitológicos e icónicos para elaborar su arte marcadamente comprometido. Así, recupera figuras femeninas inspiradas en vasijas griegas, murales etruscos, etc. para recontextualizarlas y lanzar su mensaje dentro de un cierto espacio onírico.

Vamos, que no es la exposición de mi vida, pero mereció la pena el paseo.

Jasmina Reza: Un dios salvaje

No sé si ustedes han leído o tuvieron ocasión de acudir a las muchas representaciónes de Arte, la anterior obra de la Reza. Si no es así, háganme caso: corran a una biblioteca y sáquensela (la obrita, se entiende). A mí me encanta cómo se puede contar tanto con tan poco. Me la he leído con gusto unas cuantas veces, así que estaba deseando acudir al estreno de su nuevo texto.


Y, si bien Un dios salvaje no es tan redondo como Arte (el listón estaba altísimo), resulta una reflexión muy notable acerca del ser humano como ser social y de ese pequeño (o gran) salvaje que todos llevamos dentro.

Además, el montaje está muy bien y los cuatro actores lo bordan dentro de unos papeles que les van a cada uno que ni pintados. Francamente divertida y recomendable.

La escuela Yi (en el Caixa Forum)

Vale, vale, ya sé que hay ser un pelín friki para recomendar una expo sobre arte abstracto chino, pero qué quieren, a mí me gustó. Además, jolines, que está en el Caixa Forum: la entrada es gratis, hay una tienda con tontunas muy monas para regalar y el edificio es una preciosidad. Y, si no, siempre pueden hacer como mi querido maximizador, que me dejó con los chinos y se bajo una planta a ver la expo de los etruscos, que según él está bastante bien.

De todas formas, insisto: a mí me gustaron las distintas corrientes de la escuela Yi. Les dejo unas fotitos.



Picasso et les maîtres (en el Grand-Palais de Paris)

No exagero un pelo si les digo que esta es la mejor exposición que he visto en muchísimo tiempo. Por la cantidad de cuadros, la calidad de los mismos, el planteamiento temático, la disposición del espacio... Una exposición absolutamente maravillosa en la que pasar unas cuantas horas sin apenas percatarse. Para quedarse extasiado sala tras sala. Piensen en cualquier gran pintor que les emocione y les aseguro que encontrarán aquí algún magnífico ejemplo de su obra.

El hilo argumental es más que interesante y supone toda una lección sobre el proceso de creación artística. Y es que, como bien nos muestra la exposición, la auténtica genialidad artística se cimenta sobre la técnica y el conocimiento más profundo de los grandes maestros.

Y me callo ya, porque si sigo tratando de describir esta exposición no voy a lograr más que añadir superlativos y más superlativos que ni de lejos lograrán hacerle justicia. Si tienen la inmensa suerte de tener planeado un viaje a París dentro de poco, no lo duden: hagan un hueco para esta visita. Para muestra, un par de botones:



Y, bueno, lo dejo ya porque me está quedando muy largo este post. Mañana (o pasado, o cuando me venga en gana) sigo, que aún hay más. Sean felices y curiosos ;-)

24 de octubre de 2007

Atracón fotográfico

Cuatro días para cuatro exposiciones de fotografía, tal es el atracón fotográfico que decidí regalarme la semana pasada. Tres exposiciones (una de ellas tiene dos partes) aparentemente independientes entre sí pero entre las que es posible establecer claras líneas de conexión. Cuatro exposiciones que suponen una ocasión ideal para todo aquel que quiera iniciarse en el conocimiento de esta forma de expresión.

Día 1

Comienzo el jueves acercándome por el Círculo de Bellas Artes para ver la primera parte de Momentos estelares del siglo XX.

El título es suficientemente explícito acerca de los propósitos y contenidos de esta exposición. Las fotos expuestas son bastante conocidas, por lo que el aficionado a la fotografía no va a descubrir gran cosa. Sin embargo, la exposición tiene un marcado carácter didáctico y nos conduce a la perfección lo largo de las motivaciones y caminos que ha ido siguiendo la fotografía en su búsqueda de un espacio expresivo autónomo dentro del arte. Vamos, que merece la pena darse un paseíto por allí.

Por cierto, el Círculo de Bellas Artes ha publicado en PDF el catálogo de la exposición y lo ha dejado disponible para todo aquel que quiera descargárselo aquí. Todo un detalle, la verdad. Las fotos están muy pixeladas, seguramente por el tema de los derechos, pero al menos permite el acceso a los textos introductorios de las distintas partes de la exposición.

Día 2

El viernes debería haber continuado por la segunda parte de esta exposición, pero como andaba cerca de Atocha decidí pasarme por el Reina Sofía para visitar Jano: la doble cara de la fotografía.

La exposición está compuesta por obras pertenecientes a la colección del Reina Sofía realizadas todas ellas con posterioridad a 1990. Supone el broche ideal al repaso a la historia de la fotografía que iniciamos con la exposición del Círculo en tanto que nos muestra los rumbos que comienzan a indagarse actualmente.

Si la técnica y la tecnología de cada época acaba por influir irremediablemente en el arte, esto queda puesto claramente de manifiesto con esta exposición donde adquieren un papel protagonista las técnicas digitales de retoque fotográfico, así como las enormes posibilidades que los nuevos materiales y medios de impresión ofrecen al soporte.


Día 3

El sábado me di un paseo por la más lúdica y juguetona de las cuatro exposiciones: Ocultos, en la Fundación Canal de la Plaza de Castilla (reseña en Clarín aquí).

Con el culo y sus representaciones como excusa, se ha buscado ofrecer una reflexión sobre las diferentes maneras de acercarse al cuerpo humano que plantean los 67 fotógrafos expuestos.

La visita resulta muy agradable tanto por la calidad de las fotografías como por el tono de juego con el que están expuestas. Para acentuar el carácter voyeur de la fotografía, se ha llenado el espacio de mirillas a través de las cuales el visitante puede "espiar" lo que sucede en el resto de las salas.

Día 4

Por último, el domingo tocaba completar la segunda parte de Momentos estelares del siglo XX, así que me acerqué a la sala de exposiciones del Canal de Isabel II. Nunca había estado en este antiguo depósito de agua reconvertido en sala de exposiciones a pesar de que más de una vez he querido acercarme a visitar alguna de sus muestras. Y lo cierto es que el sitio me encantó, así que sólo por la torre ya merece la pena la visita.

Lo ideal habría sido que pasara por esta exposición nada más ver su primera parte y, desde luego, antes de la del Reina Sofía, ya que constituye el nexo temporal entre ambas. Comienza marcada, como la fotografía de la última mitad del siglo XX, por la influencia del matrimonio Becher y sus fotos de almacenes. Y progresivamente vamos asistiendo al aumento del prestigio de la fotografía como medio artístico, que acabará desembocando en su museización. El vídeo y la televisión, por otro lado, irrumpen como medios de expresión a finales del siglo estableciendo un productivo diálogo con la fotografía, la cual aprovecha los nuevos adelantos técnicos para adquirir nuevas posibilidades expresivas. Y aquí es donde la exposición engarza a la perfección con la muestra del Reina Sofía.

En fin, cuatro visitas muy interesantes y entretenidas que suponen un curso acelerado de historia de la fotografía. Y ahora es cuando yo digo aquello de ¡no se lo pierdan! Sean felices ;-)

29 de abril de 2006

Christo and Jeanne-Claude


El otro día me propusieron visitar la muestra de Christo y Jeanne-Claude de la Fundación Canal. Siempre había mirado con un cierto escepticismo distante la obra de estos dos artistas; una distancia sostenida -lo reconozco- en la desconfianza y ese cierto repelús que me producen determinados Artistas con mayúsculas.

El caso es que la compañía merecía la pena y decidí que cualquier día es bueno para derrumbar -o consolidar- un prejuicio. Y allí fuimos. Y me alegro, porque me encantó.

Esperaba encontrar una colección esas fotografías de islas y puentes envueltos y poca cosa más. Lo que me encontré fue un conjunto de proyectos que aúnan sabiamente la fotografía, el dibujo y el colagge, para construir imágenes de gran calidad gráfica y compositiva.

Los proyectos de Christo y Jeanne-Claude trascienden el ámbito del museo, buscan un arte efímero, claramente contextualizado en un momento y un lugar. Suponen, en cierto modo, la imbricación de la obra artística en la sociedad y ello por dos motivos:
  • En primer lugar, por la enorme movilización de medios humanos, económicos y políticos necesaria para llevar a cabo cada proyecto.
  • Y en segundo lugar, porque es precisamente la memoria social el modo primordial de pervivencia de la obra una vez desmontada.
Para no perder la costumbre, la muestra de la Fundación Canal adolece de información que oriente y sitúe al visitante. Aún así, salí enormemente satisfecha. Y es que la calidad gráfica de los proyectos y bocetos ya merecen la visita. Prejuicio eliminado.

11 de abril de 2006

El arte... ¡ay, el Arte!

Aunque con algo de retraso, acabo de leer este estupendo post de Pierre Nodoyuna a propósito de la exposición sobre la Vanguardia rusa organizada conjuntamente por el Thyssen y la Fundación CajaMadrid.
Títulos tan sugerentes como "Sin industria pesada no hay industria" o "Los obreros son la fuerza de choque del comunismo en su lucha por cumplir en cuatro años el plan quinquenal" se pueden encontrar en la primera parte de la exposición sobre vanguardias rusas que está en Madrid hasta mayo. Esta parte, que es la primera porque es la primera a la que yo he ido, está en la Fundación Caja Madrid, en la plaza de las Descalzas. No sé si siguen los discos La Metralleta en el sótano, y ese grupo de punkis tan prototípico que siempre he pensado que estaban ahí a sueldo de la concejalía de turismo. Ambos estaban ahí también, en la plaza de las Descalzas.
Dejo los comentarios sobre la exposición para que los lean directamente en el blog de Pierre. Sin embargo, no sé por qué, la lectura del post y sus comments me ha traído a la memoria La deshumanización del arte del sapientísimo y malinterpretado Ortega:
El retratado y su retrato son dos objetos completamente distintos: o nos interesamos por el uno o por el otro. En el primer caso, "convivimos" con Carlos V; en el segundo, "contemplamos" un objeto artístico como tal.

Pues bien: la mayoría de la gente es incapaz de acomodar su atención al vidrio y transparencia que es la obra de arte; en vez de esto, pasa al través de ella sin fijarse y va a revolcarse apasionadamente en la realidad humana que en la obra está aludida.
Esta imagen de la obra de arte como una ventana siempre me impresionó por su clarividencia y su vigencia hoy, casi un siglo más tarde. Cada vez que visito una exposición "difícil" escucho la pregunta incrédula sobre si estamos o no ante Arte por parte de algún visitante. Visitantes que siguen empeñados en mirar a través de la ventana en lugar de deleitarse con la ventana propiamente dicha. Quizás sea el temor a lo que no entendemos lo que provoca el rechazo. Yo quiero ser experto en arte, ergo lo que no me llega no es arte. No me abro, no admito que me llegue sin más, permitiendo que me deje poso y me ayude a crecer. No. Es más fácil negar su validez que admitir mi insignificancia.

De todas formas, pese a mi declarada filiación orteguiana, tengo la sensación de que el mismo Ortega es superado por sus palabra. Dudo mucho que estuviera preparado para todo lo que vino después. En fin, no sé si don José lograría quedarse en el vidrio ante las obras de Viola, Beuys o Neumman.

2 de marzo de 2006

Poesía visual


Peces, Chema Madoz, 1995.

Durante los próximos meses, podremos disfrutar en Madrid con la muestra de poemas visuales del fotógrafo Chema Madoz que realiza la Fundación Telefónica. Absolutamente imprescindible. Para disfrutar de un pequeño anticipo, pinchar aquí.

5 de febrero de 2006

Ajenaton

Magnifica escultura del faraón Ajenaton

Nuestro querido Gallardamón IV ha decidido autohomenajearse con una muestra de arte egipcio. Estará hasta el 14 de mayo en el Centro de exposiciones ArteCanal, junto a la Plaza de Castilla.


Merece realmente la pena porque hay esculturas francamente impresionantes como ésta del faraón Ajenatón que logré fotografiar subrepticiamente. Para variar, la información de los carteles es insuficiente, pero qué le vamos a hacer. Un consejo: si queréis ver algo, id entre semana.