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12 de enero de 2007

Resumen apresurado

¡¡Buf, buf, buf!! Léase lo anterior como jadeos fruto del agotamiento. Y es que estas ¿vacaciones? han sido terriblemente agotadoras -y estupendas, habría que añadir-. Resumo, deprisa y corriendo, antes de salir tarifando al último de mis viajes relámpago de estas festividades de pandereta.

Aunque aún no estaba de vacaciones, doy por comenzada mi agenda de actividades allá a principios de diciembre con la magnífica Play Strindberg que tuve ocasión de presenciar en La Abadía. Un texto durísimo, interpretado por tres magníficos actores que, aquí, se muestran más contenidos de lo habitual. Y se agradece, ciertamente, porque una Nuria Espert y un José Luis Gómez plenamente desatados hubieran supuesto un empacho de ego difícil de digerir.

Continuó mi semana plagada de actividades más prosaicas y estresantes, en un ir y venir de compras para preparar mi fiesta de inauguración del piso, varios meses después de estrenado. Una fiesta donde eran todos los que estaban, aunque faltaba alguno de los que son. Plagada de risas y conversaciones hasta la madrugada y cuyos felices efectos tuvimos que sufrir todos al día siguiente en nuestros respectivos trabajos.

Y comenzaron las fiestas. Con salidas hasta las tantas un día sí y otro también. Con excursiones relámpago al Pirineo para rodar por las laderas mientras perdía los esquíes. Con una salida a una casa rural de la comarca más rural de España para comer un sofisticadísimo quiché de espinacas, beber vino reserva de cuarenta euros y reírnos hasta las mil. Sí, no hacía falta ir hasta allí para todo ello, pero qué más da.

También tuve mucho trabajo, sí, pero ya se dice que sarna con gusto no pica y nadie me obliga a aceptar estos encargos que, con muchas prisas y poca antelación, le van ofreciendo a una. Es lo que tiene hacerse querer, que luego a una la acaban queriendo demasiado.

Y, bueno, también hubo tiempo para salidillas culturales. En el cine, Casino Royal, Brick y Banderas de nuestros padres. La primera me permitió recuperar mi fe en un personaje y una serie que hace tiempo di por finiquitada. En cuanto a Brick, una pretendida actualización de cine negro, supongo que depende mucho de las espectativas que se lleven. Las mías eran nulas, así que me resultó muy entrenida y disfruté bastante con algunas escenas francamente bellas. Por último, no puedo menos que hablar con una cierta decepción de la peli de mi adorado Eastwood. Me sobra totalmente la última media hora, que parece no tener fin y que quiere explicar hasta la saciedad aquello que no precisa ser explicado. Además, me resulta bastante sospechoso que las únicas muestras de crueldad vengan del bando japonés y que los pobres y esforzados muchachos americanos se dediquen únicamente a "no dejarse matar". Psicópatas, por desgracia, hay en todos los bandos. Nada que ver con el tratamiento sobre la crueldad y la sinrazón de la violencia que presentaba hace un año la magnífica Munich. Veremos a ver qué nos depara la visión japonesa de este mismo episodio.

Por último, Momix, hace un par de días. Acostumbro a asistir a los montajes de Moses Pendelton cada vez que pasan por aquí y he de decir que este me defraudó un pelín. Abusa del juego de luces que provocan los trajes fluorescentes en la oscuridad y ello provoca cierto hartazgo en el espectador. Además, esa misma falta de luz nos priva de lo más atractivo del espectáculo: los magníficos cuerpos de los bailarines, que quedan reducidos a las formas abstractas de sus trajes.

Y, bueno, tendría mucho más que contar - el estupendo concierto de Fangoria o la exposición sobre los corresponsales extranjeros en la Guerra Civil-, pero me están apremiando porque tenemos que salir de viaje así que aquí lo dejo. Quizás otro día. Sean felices ;-)

31 de diciembre de 2006

No hay nada como tener curro

En efecto, no hay nada como tener curro... para no currar. Aquí llevo ya dos días peleándome con el librito de Plástica y dedicando más tiempo a cualquier otra cosa en lugar de quitármelo de encima de una vez. Es lo que tiene trabajar de freelance, que al final siempre acaba una dándose el atracón el último día y jurándose a sí misma que la próxima vez aprovechará todos los días para trabajar un poquitín. Pero una no sería una si cumpliera las promesas que se hace a sí misma, así que descuiden que la próxima vez volveré a bloguear sin parar, a ver de forma compulsiva capítulos de series, a comentar a diestro y siniestro en blogs ajenos y a pasarme horas buceando por el You Tube.

A propósito de todo esto, llevaba semanas sin pasarme por el renovado blog de Mike Bonales (imperdonable, Mike, lo sé ;-) ) y resulta que me he encontrado con una estupenda noticia: Mike colaborará de forma habitual en la recién estrenada edición española de la mítica revista americana MAD. Mi más sincera enhorabuena a Mike. Espero que esta revista tenga una larga vida y no se sume a la lista de revistas de cómic que han tenido que cerrar recientemente.

Y, bueno, aprovechando que Mike le dedica un artículo en su blog, voy a colgar aquí un trailer que llevaba mucho tiempo queriendo comentar. Se trata de un avance de la película 300, la última adaptación al cine de una obra del genial Frank Miller. Si ustedes vieron Sin City, seguro que no les dejó indiferentes.



El cómic 300 está entre mis favoritos. Su guión puede ser más o menos discutible, pero es de una calidad gráfica absolutamente epatante. Por lo que se ve en el trailer, parece que para esta adaptación han seguido el camino escogido en Sin City y tratan de reflejar el cómic lo más fielmente posible. Personalmente, no suele gustarme esta opción, ya que considero que cada medio tiene su propio lenguaje y por tanto es necesario que encuentren sus propios caminos. Sin embargo, la obra de Frank Miller es tan personal y posee tanta fuerza en sí misma que quizás no sea tan mala idea respetarla al máximo. Ya veremos.

Por último, y siguiendo con el tema de los saltos del cómic al cine, quiero hacerme eco de la película que está preparando Miguelanxo Prado, el autor del fantástico Trazo de tiza. Se trata de De profundis, está realizada sobre la base de una serie de óleos y, al parecer, no contiene un solo diálogo. La verdad, me parece un proyecto tan arriesgado como interesante. Habrá que esperar al resultado final, pero, como avance, aquí les dejo el trailer:


6 de febrero de 2006

Autobiografía cinéfila

Recojo el meme lanzado por Vulcano y me pongo a la tarea de elegir cinco películas indispensables. Cuando lo propuso, lo primero que pensé fue en la enorme responsabilidad de extraer cinco y sólo cinco. Como no me veo capaz de dilucidar qué películas son indispensables, he decidido adoptar un criterio autobiográfico. Destaco, por tanto, aquí cinco películas que, por un motivo u otro, han ido marcando mi vida.


Centauros del desierto
Mi primer recuerdo cinéfilo, que data de la más tierna infancia. Una película que vi por mera casualidad y de la que, durante muchos años, sólo recordé que me había fascinado.


Amarcord
O mi temprano descubrimiento de la sexualidad.


El lado oscuro del corazón
La película de mi adolescencia. Sí, en ocasiones resulta pedante y engolada, pero ¿quién no alberga a un pequeño pedante engolado en su adolescencia? Por cierto, tenéis una selección de los textos que aparecen en esta película aquí.

Trilogía roja de Zhang Yimou: Sorgo rojo (1988), Semilla de crisantemo (1990) y La linterna roja (1991)
El descubrimiento de un nuevo modo de narrar, más pausado y reflexivo. Una estética preciosista y cromática que, en cierto modo, me retrotrajeron a esos Centauros del desierto de mi infancia.


Casablanca
Aunque parezca tópico, no podía terminar esta lista sin incluir esta película. Hubo un tiempo en el que era capaz de recitar todos los diálogos de memoria. El día en que la vi por primera vez supe que el cine me había cautivado para siempre.


17 de enero de 2006

A history of violence

No existe un lenguaje más permeable al resto de las formas de expresión que el cine. Ya desde sus mismos comienzos, este maravilloso arte centró su mirada en la Literatura. El viaje a la luna de George Méliès constituye el nacimiento de ese nuevo lenguaje expresivo, la demostración palpable de que la técnica cinematográfica era algo más que una rareza de feria.

Entre las muchas adaptaciones cinematográficas que encontramos hoy en cartelera, destacan, por su novedad, una serie de películas basadas en cómics, más concretamente en ese nuevo género que algunos han dado en denominar "novela gráfica". Y, hasta la fecha, ambos géneros -cine y novela gráfica- han demostrado compenetrarse a la perfección ofreciendo productos doblemente interesantes, que se complementan sin anularse, que dibujan puntos de vista diferentes sobre un mismo hecho o una misma posición ideológica.

Como ya ocurririera con Camino a la perdición (artículo sobre el cómic y su adaptación cinematográfica aquí), Una historia de violencia parte de unos mismos hechos, un mismo escenario, para luego evolucionar libremente con el fin de exponer su propia tesis.

Wagner y Locke nos ofrecen una historia negra sobre cómo el pasado puede regresar para destruir todo lo que hemos construido. Ese pasado está bien presente en un largo flashback, indispensable para entender la historia. Porque, frente a lo que ocurre en la película de Sam Mendes, nuestro protagonista aquí es una persona absolutamente normal a la que el entorno y las circunstancias le llevan a cometer un terrible error. Un ciudadano normal, como cualquiera de nosotros, al que sólo una combinación de suerte y coraje le permitirán sobrevivir. Su pasado, en forma de violencia imparable, irrumpirá de lleno en su apacible vida originando una tensión creciente, narrada con precisión milimétrica, viñeta a viñeta, por un gran conocedor del lenguaje gráfico.

Por su parte, como no podía ser de otro modo, Cronenberg se apropia de la historia para regurgitar una reflexión sobre lo consustancial de la violencia en el ser humano. ¿Nos es posible cambiar de vida, elegir otro rumbo y renunciar a lo que hemos sido? ¿Podemos enterrar aquella parte de nosotros que rechazamos o estamos abocados a que reviva irremediablemente cuando se dan las situaciones propicias?

La película se apoya en un reparto absolutamente excepcional para centrarse más en el estudio de los personajes y sus reacciones. Tanto la mujer como el hijo, completamente secundarios en la novela, adquieren aquí un protagonismo fundamental, aunque para ello se haya renunciado a lo más original de la historia.

En ambas obras, la violencia aparece igualmente presente hasta el punto de resultar asfixiante en ciertos momentos. Pero si en la novela se trata de una violencia en cierto modo externa, impuesta por las circunstancias, aquí aparece como algo interno, intrínseco a un personaje que, con horror, comienza a reconocerse a sí mismo en su hijo adolescente.

Para más información:
Página oficial de la película
Primeras páginas del cómic (en pdf)