26 de enero de 2006

Re(flexiones) VII


VLADIMIR: No perdamos el tiempo en vanos discursos. (Pausa. Con vehemencia.) ¡Hagamos algo ahora que se nos presenta una ocasión! No todos los días hay alguien que nos necesita. Otros lo harían igual de bien, o mejor. La llamada que acabamos de escuchar va dirigida a la humanidad entera. Pero en este lugar, en este momento, la humanidad somos nosostros, tanto si nos gusta como si no. Aprovechémonos antes de que sea demasiado tarde. Representemos dignamente por una vez la porquería en que nos ha sumido la desgracia. ¿Qué opinas?

ESTRAGON: No he escuchado.

VLADIMIR: Es cierto que, si pesamos el pro y el contra, quedándonos de brazos cruzados, honramos igualmente nuestra condición. El tigre se precipita en ayuda de sus congéneres sin pensarlo. O bien se esconde en los más profundo de la selva. Pero el problema no es éste. ¿Qué hacemos aquí?, éste es el problema a plantearnos. Tenemos la suerte de saberlo. Sí, en medio de esta inmensa confusión, una sola cosa está clara: estamos esperando a Godot.

Esperando a Godot, Samuel Beckett, 1952.

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2 comentarios:

Neverland dijo...

Sutil tren que va de Niccola hasta Godot.
Sutil reivindicación de la lucha individual para que se haga colectiva.
Sutil invitación a ese yo sí puedo cambiar el mundo, al menos, la parte (minúscula) de mundo que me toca.
Sutil, generoso y hermoso. Como las ideas que comparto contigo. Como los dibujos que compartes -gracias, siempre- con los demás.
Tq

inquilino dijo...

Y sutiles también tus comentarios, que completan y amplifican el texto y mi dibujo.

Efectivamente, este en concreto vio la luz durante uno de mis revisionados de La mejor juventud. Me alegra comprobar que quedó plasmado y que te ha llegado.