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8 de febrero de 2007

Periodismo "de alcance"

Ayer por la mañana, a eso de las siete, andaba yo desayunándome con las noticias de Antena 3 -craso error- puestas en la tele. Y, oh, qué gran noticia "de alcance": resulta que se ha perdido un perro y sus dueños andan desesperados buscándole. Sí, se lo juro: esa fue una de las grandes noticias con las que Antena 3 decidió comenzar el día. El díscolo can en cuestión se perdió por la zona de Barajas y sus compungidos amos ofrecen una recompensa de un puñadito de euros para el que aporte pistas sobre su paradero.

Lo cierto es que me fui muy contenta a trabajar dado que, si las noticias de primera hora de la mañana tratan sobre mascotas perdidas, supongo que es porque en el Próximo y el Medio Oriente han decidido dejar de matarse y arreglar sus diferencias jugando al mus.

Mientras tanto, el inefable Pedro Piqueras, el Señor de los Lingotes, ha decidido eliminar la sección de Economía de los informativos de Telecinco y repartir a sus redactores por el resto de secciones. Claro que la culpa es de los economistas, por ser señores tan serios y tan peñazos. Si en lugar de hablar todo el tiempo de balances, índices de precios y equilibrios presupuestarios se dedicaran a asaltar chalés, quemar autobuses o robarles el bolso a las ancianitas seguro que encontraban sus buenos minutos en la sección de sucesos, que es la que realmente nos interesa a todos. Al fin y al cabo, ¿a mí qué más me da que suban los tipos de interés si resulta que han robado media docena de coches en Torrevieja? A mí, que me alarmen y me asusten con las noticias, que es lo que me pone.

En fin, les dejo, que me voy a ver el España directo. Creo que hoy sale un señor de Barakaldo que ha hecho una paella con arroz tailandés. Ah, casi se me olvida. ¿Se acuerdan ustedes de Sintel? Pierre Nodoyuna nos ofrece un excelente resumen de lo que pasó -antes y ahora- en este artículo. Hace ya de aquello cinco años:

Sintel perdía dinero y la empresa tenía que cerrarse. Los gordos con bigote no eran productivos ni tenían puta idea de cómo funcionaban las cosas, con lo cual podían ser o unos hijos de puta (según la España A) o unas víctimas de este mundo cruel (según la España B). En todo caso, queridos niños, deberíais saber que el valor del dinero, o la percepción del valor del dinero, es algo muy relativo. Hacía año y pico Telefónica había invertido 1,4 billones de pelas en una licencia para prestar servicios de telefonía móvil UMTS en Alemania, licencia que para cuando empezó el campamento de Sintel ya valía menos que las tiendas de campaña de los cincuentones. A quienes defendían el cierre de Sintel no les parecía raro ni pedían cuentas por eso.

[...]


Es cierto, Sintel ya no existe. Cinco años después todavía nos acordamos de la acampada protagonizada por unos trabajadores que no tienen traje ni gafas de diseño sino barriga y bigote, pero que han montado una cooperativa, Sintratel, que da beneficios, contrata gente y celebra sus juntas de accionistas. La semana pasada Anticorrupción presentó una ampliación de la querella inicial -la que da lugar al auto de Garzón- en la que solicita la imputación de Villalonga y la cúpula de Telefónica de aquellos años. Añade, entre otras muchas cosas, que las acciones de Mastec fueron transferidas a sociedades pantalla domiciliadas en las Islas Vírgenes para ocultar la responsabilidad del saqueo de la compañía.

Los hombres de negocios no son idiotas. Sabían ganar dinero.

Siete trabajadores de Sintel se suicidaron tras la regulación de empleo consecuencia de la quiebra y hasta que se desmontó el campamento. Otros siete murieron de ataques al corazón.