9 de febrero de 2011

La historia del robo del DNI (2ª parte)

El comienzo de esta historia (absolutamente real) se cuenta en El DNI y la indefensión del ciudadano. Quizás debería comenzar a leer por ahí para ponerse en antecedentes.

Antes de pasar a contar cómo va este tema, a raíz de varios comentarios recibidos en diferentes foros, quiero aclarar unos cuantos aspectos:
  1. El tema del robo con un simple DNI es absolutamente cierto. Por extraño que nos parezca, por fuera del sentido común que esté, ocurrió. La sociedad está tan acostumbrada a tomar el DNI como documento válido e indiscutible para lo que sea que una cajera de mi banco le dio 400 euros a una desconocida simplemente porque le pareció que "se parecía a la foto" (es probable, yo me parezco bien poco a esa infumable foto de fotomatón) y "pedía poco dinero" (que tiene tela).
  2. Lo que me preocupa no son los 400 euros. Repito para que quede claro: lo que me preocupa no son los 400 euros. Ese es un tema entre mi banco y yo que estoy moviendo por los cauces oportunos. Me lo acabarán devolviendo porque la ley me ampara y a cabezota no me gana nadie. 
  3. Para mí, lo peor de este caso, y por eso me estoy metiendo en este fregado, es que ese documento -el DNI o, más concretamente, la imposibilidad de verificar su validez- es una vía abierta al delito  que se está explotando cada vez con más frecuencia como he podido constatar en distintos foros y como me explicó la policía que está instruyendo mi caso cuando me tomó declaración el otro día. Luego volveré sobre este tema.
  4. Finalmente, creo que la solución es tan sencilla y tan de sentido común que me resisto a abandonarla sin pelear tratando de que alguien con capacidad para promover una iniciativa legislativa (o reglamentaria) la lleve a cabo. Llámenme ingenua (cada día que pasa me caigo un poquitín del guindo), pero yo de momento creo en la democracia y creo que uno de sus pilares básicos es, o debería ser, que se tomen en consideración las aportaciones de la ciudadanía cuando estas sean sensatas, objetivas, prácticas y redunden en el bien de todos. Y frenar una vía abierta al delito garantizando a la vez la tranquilidad de los ciudadanos ante un caso de robo de documentación creo que cumple estas condiciones.
Así pues, el primer paso que decidí dar el viernes mientras volvía de la comisaría fue darle publicidad al tema con el fin de alertar a cuanta más gente mejor de las implicaciones de perder (ya sea por extravío o hurto) el DNI. Escribí el post anterior, lo colgué en Facebook y se lo envié por mail a amigos por si querían difundirlo. También decidí, con éxito dispar, intentar moverlo vía Twitter,  Meneame y Barrapunto. 

Una de las discusiones surgidas a raíz de ello es sobre si la pérdida de un DNI crea o no crea indefensión. Para mí, la indefensión es clara puesto que, aunque la denuncia te cubre las espaldas, te obliga a demostrar a posteriori que no has sido tú quien ha cometido el delito en cuestión. En mi caso (y cruzo los dedos para que todo quede ahí) "sólo" he tenido que abrir una reclamación en el banco aportando la denuncia y una relación de los hechos para solicitar que me devuelvan los 400 euros. Hay cámaras y tengo testigos de que a esa hora estaba en otro lado, así que ganaré, pero por lo pronto yo estoy sufriendo un perjuicio, aparte de por las molestias, porque no tengo en mi poder un dinero que es mío. El error es de la cajera, sí, y por extensión del banco, pero la que lo sufre soy yo.

Pongo otro ejemplo. La misma agente que instruye mi caso trabajaba en otro de una chica (creo que de Orense) a la que le habían robado el DNI estando de turismo por Madrid. Con su DNI habían ido a una entidad bancaria y se habían abierto una cuenta corriente que, después, estaban usando como puente hacia el que realizar transferencias desde cuentas de otra gente cuyos datos habían obtenido de forma igualmente ilícita. Mientras la chica demuestra o no que no se ha abierto ella la cuenta, de momento es su nombre y su DNI los que aparecen detrás de esos robos.

Parece increíble, pero a nada que uno investigue por ahí se encuentra casos como este o este otro, casos que, de haberlos escuchado antes de la semana pasada, habría pensado que se trataban de leyedas urbanas pero que, por desgracia, constituyen, según me confirmó la policía, una forma de delito por desgracia en auge.

Por eso no me resigno y por eso sigo tratando de que alguien me haga caso y trate de cerrar este agujero derivado de que no sea posible en modo alguno comprobar si un documento concreto de DNI es sospechoso porque hay una denuncia de robo sobre el mismo. En próximos post les contaré los siguientes pasos que he ido dando aunque, de momento y por desgracia, han sido infructuosos. Al menos, resultará muy esclarecedor sobre el tipo de país en que vivimos y cómo la desidia, el desinterés y -por qué no decirlo- la inutilidad campan a sus anchas.

Hasta el próximo post.

Para saber más acerca de los problemas derivados de la suplantación de identidad mediante DNI.
Esta serie de post continúa aquí.

3 comentarios:

JM dijo...

Pues se me ha acabado el fuelle. Así que voy a probar. Es que después de añadir un comentario cascó y todo el trabajo perdido.

JM dijo...

Como parece que funciona ahora viene el bueno.

Hola,

En primer lugar desearte que todo se solucione pronto.

Tienes toda la razón. El problema es que con el DNI antiguo en cualquiera de sus versiones, se llevan haciéndo mal las cosas toda la vida.

Cuando un policía quiere identificar a un ciudadano, ahora y antes, llama a la Central y entre otros verifica la validez del documento.

La comprobación que hace un banco mirando el cartoncito, contando con que el que lo mira (cajero o similar) esté entrenado tiene sólo un valor testimonial, ya que el que sabe si ha sido robado, falsificado, etc.

Sin embargo, en este país le damos a ese gesto un valor que no tiene.

La diferencia con del DNI electrónico es que esa comprobación se puede hacer sin atentar a la intimidad de nadie y además es bastante fácil.

Lo que hace falta es voluntad de hacerlo y probablemente una cuantas collejas a los resposables de estas entidades, políticos, etc., etc............

¡Que nos manden al 'tio la vara'!

Saludos,

JM

inquilino dijo...

Llevas toda la razón, JM. De todas formas, creo que debería ponerse una solución que no dependiera del uso del certificado electrónico. Aparte de que aún quedan DNI antiguos pululando por ahí porque no han caducado, creo que hay un porcentaje muy grande de población que no tiene medios ni conocimientos para hacer un uso adecuado de los certificados de su DNI. La Ley de Acceso Electrónico de los Ciudadanos a los Servicios Públicos obliga a las Administraciones a proporcionar medios electronicos de interacción con ellas, pero estos medios nunca pueden ser exclusivos (salvo en determinados casos relativos a empresas, pero nunca a personas físicas), sino voluntarios. La seguridad de, por ejemplo, mi abuelo a la hora de que se utilice fraudulentamente su DNI no puede depender de su competencia informática. Por eso veo imprescindible que se establezca una forma adicional de comprobación más allá del certificado electrónico. Al menos, hasta que se pueda asegurar que lo contrario no es discriminatorio para una parte de la ciudadanía.

¿Sabes el teléfono del tío de la vara? :-P