27 de octubre de 2006

Metro

Jueves. Interior de vagón de metro. Un túnel cualquiera entre dos estaciones cualesquiera en la ruta del trabajo a casa. Rostros cansados y anodinos, aburridos, con esa mirada perdida del que viaja en metro. Nada que mirar por las ventanas, así que, si no llevas lectura, el subconsciente se torna dueño del viaje.

Javier sí lleva lectura, pero no ha llegado a sacarla. Su subconsciente ya dominaba antes de entrar en el vagón. Se le agolpan los pensamientos. Nada concreto, porque, pese a todo, su conciencia aún conserva un resto de poder y se niega a que tomen forma, a que acaben definiendo eso que lleva tiempo pugnando por salir.

Javier juguetea con el móvil como un autómata. Va de pantalla en pantalla sin apenas percatarse. Hasta que se descubre a sí mismo escribiendo un mensaje.

“Teresa, te quiero”

Puñetazo de realidad. El poder de la verbalización. Se acaba de plasmar en palabras y es como si comenzara a existir, a pesar de que lleva meses allí, como una obsesión enterrada por el sentido común. Y entonces Javier da forma a esos irrefrenables sentimientos que ha tratado de negarse a toda costa. Y se percata, por primera vez, del lío en el que se está metiendo.

5 comentarios:

Vulcano Lover dijo...

Cuántos mensajes no habré escrito yo en el móvila para después borrarlos porque la verbalización, ese miedo de la palabra escrita me retorna (sí, de un puñetazo también)a la puta racionalidad. Si me hago el valiente, los guardo en esa caja de sorpresas que es la carpeta de borradores (¿¿nadie guarda algo más que borradores allí??) esperando quizás a nada más que permanecer escondidos y quizá algún día de debilidad ser abiertos para convertirse en cómplice instantáneo de mis deseos???

Eh??

inquilino dijo...

Uy, Vulcano, un día me tendrás que dejar leer tu carpeta de borradores, porque me da morbillo ;-)
Evidentemente, es broma.
Es que, el otro día, hablando con un amigo psicólogo me contaba lo importante que es la verbalización para tomar conciencia de la realidad. Me decía que una terapia muy utilizada es solicitar al paciente que ponga por escrito ciertas cosas, lo cual tiene el efecto de provocar que se vea a sí mismo "con otros ojos". Y me contó también que, en el fondo, quien más quien menos lo ha hecho alguna vez, escribiendo lo que no se atrevía a decir y guardándolo, como tú comentas, en la carpeta de borradores o enviándoselo a sí mismo.
En fin, mira que somos complicados. Y maravillosos.

Vulcano Lover dijo...

Pues sí, pues sí... Cierto psicólogo que tú y yo conocemos (;-) sabe mucho de verbalizar... El próximo día lo hablamos con él.

Mmmm mi carpeta de borradores... tiene mucho peligro...

Besos... te llamo.

Cinephilus dijo...

A fin de cuentas, ya la literatura bíblica afirmaba que el verbo creó la realidad... Y, a su modo, era toda una síntesis primitiva de siglos posteriores de filósofos del lenguaje.
Las palabras, supongo que eso lo hemos tenido que oír todos en alguna sesión de psicólogo..., dan vida a sentimientos y emociones hasta hacerlos reales. Yo supongo que por eso escribo ficción, porque es un modo cómodo (quizá cobarde, eso no lo sé) de verbalizar realidades con trasuntos ajenos. Así evito volverme loco y no destapo, al menos no del todo, la caja de Pandora.
Y sí, la carpeta de Borradores (de sms y de mails) es un arma absolutamente peligrosa. Imaginad que un día los aparatos se volviesen locos y enviasen cuanto almacenamos ahí. Tal vez nuestras vidas darían giros. O tal vez, seguirían donde están.
Besos en danza

inquilino dijo...

Uy, Cinephilus, estupendo tema para un comic, ¿no crees? A ver si encuentro un guionista que me lo desarrolle ;-)