1 de febrero de 2006

Generosidad ineludible

De vez en cuando se cruza por mi vida una de esas personas a las que me resulta imposible no admirar. No es algo que suceda a menudo, porque a estas alturas ya he visto de todo y poco o nada me sorprende.

Pero tu caso, amigo mío, es especial. Especial por esa generosidad con la que repartes esas sonrisas que aún no sé cómo ni dónde logras encontrar. Especial por esa fortaleza que construyes, día a día, ladrillo a ladrillo, pese a que cada lugar, cada objeto, cada recuerdo, suponga un torpedo directo a tu línea de flotación. Especial por esa entereza con la soportas, noche tras noche, tantas canciones que hablan siempre de lo mismo, de la (tú) pérdida, de la (su) ausencia, del (vuestro) amor truncado para siempre.

Por eso, amigo mío, eres tan especial. Y por eso te admiro -no sabes cuánto-. Y porque por más que me desviva por estar ahí, sé que ni yo ni nadie tenemos cemento bastante para tapar esa enorme grieta que hace casi un año desgarró tu vida.

Por eso, amigo mío, estaré este domingo a tu lado, querido Gus, viéndote mientras me admiro, una vez más, de que logres tan generosamente hacernos reir mientras, quizás, te desgarras por dentro.

Pareja de des-hecho se estrena este domingo en la sala DT y estará programada durante el resto de los domingos de febrero. Más información, aquí.

2 comentarios:

Neverland dijo...

El hermano de Gus -ese que te quiere con locura- te da las gracias con una lágrima tramposa -qué mala eres, mi niña- en sus ojos...

inquilino dijo...

Mala yo??? ¡¡Malísima!! X-D