20 de abril de 2006

10 recetas para triunfar en literatura juvenil

  1. No hay héroe. La individualidad es mala. Fomentemos el trabajo en equipo, utilicemos un grupo de protagonistas.
  2. Nada de adultos protagonistas. Démosles modelos con los que identificarse.
  3. El grupo debe ser paritario: niños y niñas por igual. Y con idéntico protagonismo de ambos sexos.
  4. Y, además, reflejará ampliamente todo el espectro cultural, racial y étnico que sea posible.
  5. Evidentemente, nadie muere. La muerte no existe en la inocencia de un niño. Sólo en los Telediarios, claro, pero es que no es lo mismo ver muertes y mutilaciones que leerlas.
  6. Cuidado con el lenguaje. Los niños no están formados y no son capaces de entender las palabras esdrújulas.
  7. Por supuesto, nada de tacos ni palabras malsonantes. Ni sexo. Nada que ensucie sus tiernas mentes.
  8. En la trama, habrá que prestar atención a temas transversales como la tolerancia, la obediencia a los mayores y las reglas de urbanidad.
  9. Cuidado con los escenarios. Nada de magia ni mundos fantásticos que les llenen la cabeza de dudas. Sólo realidad pura y dura, pero sin crudeza.
  10. El final será siempre feliz y aleccionador.
Así, como ejemplo argumental, se propone el siguiente:
"María está triste porque en su colegio hay un niño muy abusón llamado Mario. Se lo cuenta a sus amigos Mohamed y Fu Yi, quienes le explican a Mario lo bonito que es tener amigos y llevarse todos bien. Al final, Mario aprende la lección y les presenta a Gloria Camila y Kevin Francisco. Los seis se hacen amiguitos y juegan felices a las tabas."
Como puede comprobarse, cumple con todos los requisitos. Con estas 10 recetas, el éxito está garantizado. Al menos entre los maestros, que es lo que importa. Los niños, tras leerlo obligados para el cole, jurarán por Mark Twain no volver a abrir un libro. Pero qué más da. Lo importante es vender y, al fin y al cabo los maestros tampoco leen.

En fin, feliz semana del libro a todos :-(

PD. He sentido un cierto déjà vu al escribir este post. Umm, miraré bajo mi mesa, no vaya a ser que ande alguno de los Moratín escondido por ahí.

5 comentarios:

Hades dijo...

Lamentable... pero cierto.
En dos editoriales grandes, de esas consagradas, me recharon sendas novelas juveniles (algún día os torturaré con ellas)alegando que tenían "unos informes de lectura excelentes" pero que eran "demasiado realistas" y que "promovían la identificación del lector con sus protagonistas". Obviamente, una novela juvenil debe estar protagonizada por caracoles que no susciten identificación alguna. En una de ellas se hablaba de racismo y violencia juvenil, y en otro de vivir la adolescencia en una familia desestructurada y luchar por ubicarse en ese entorno difícil. Ambos temas eran "poco comerciales" y me dijeron que "si no tenía alguna novela igual de bien escrita pero con magia".
Lo dicho...

inquilino dijo...

Pues eso, que así nos luce el pelo.

Vulcano Lover dijo...

Yo de niño leía Mafalda, aunque no me enterase bien del humor que (en mis primos mayores por ejemplo) sí provocaba. Pero mi empeño era grande, y mi curiosidad mayor; y mi rebeldía ante mi aún poco desarrollada madurez literaria, se desbordaba... Gente así sigue existiendo hoy, y no me considero traumado ni incapacitado en mi desarrollo... Yo me pasé directamente a los del tebeo a los clásicos... Para gente como yo era, pero hoy en día... ¿qué existe?? "Caracoles pasean al sol su igualdad"??

"civscibs" Civilización versus Ciber-lización... Sí.

inquilino dijo...

¡¡Hala!! Te has superado con la frasecita, Vulcano. Si es que donde hay talento... ;-)
Pues sí, como comenté en otro post, yo aprendí a leer con los Pulgarcitos. Tenía cinco o seis añitos y los libros para esa edad se me quedaban cortitos. Tuve una temporadita con El barco de vapor. La serie azul tenía su aquel. La naranja me gustó mucho, claro que no a los 9 cuando la recomiendan, sino a los 7. Disfruté con Fray Perico, con algo del genial Collodi, en fin, lo típico. También le di (y mucho) al Pequeño Nicolás.
A los nueve o así intenté saltar a la serie roja pero ¡¡era espantosa!! Mucha moralina para adolescentes y todo eso. Así que acabé en los clásicos y, pronto, en la novela "para adultos". Ultimamente ando releyendo muchos títulos de aquella época. Evidentemente, ahora extraigo cosas y significados que entonces no llegué a entrever. Pero estoy segura de que si dentro de 15 años vuelvo a hacer lo mismo me ocurrirá igual. ¡¡Los grandes libros crecen con sus lectores!!

"mfevrpi": me fue bien: rápido e intenso

Vulcano Lover dijo...

Bueno, es que tuyve suerte con las palabras... Además, que veo que últimamente no hay mucho ambiente de la tontería esta!!!

Cuál Fue tu primer Clásico??

Yo reconozco que fue Eugenia Grandet, de Balzac... y me horrorizó... Luego posteriores relecturas me aoprtaron otras cosas, pero le sigo teniendo manía a Balzac... AHora sí, yo me lo éí enterito (menudo soy yo) Luego caí en la Cartuja de pArma (por seguir con los clasicos franceses) y... en fin ahí si caí rendido por la pasión... Cómo recuero devorar aquellas páginas con la excitación de probar algo nuevo que me seducía profundamente...
"bzyuct" bebe en Zaragoza y úntate el culo como una tostada.