17 de enero de 2006

A history of violence

No existe un lenguaje más permeable al resto de las formas de expresión que el cine. Ya desde sus mismos comienzos, este maravilloso arte centró su mirada en la Literatura. El viaje a la luna de George Méliès constituye el nacimiento de ese nuevo lenguaje expresivo, la demostración palpable de que la técnica cinematográfica era algo más que una rareza de feria.

Entre las muchas adaptaciones cinematográficas que encontramos hoy en cartelera, destacan, por su novedad, una serie de películas basadas en cómics, más concretamente en ese nuevo género que algunos han dado en denominar "novela gráfica". Y, hasta la fecha, ambos géneros -cine y novela gráfica- han demostrado compenetrarse a la perfección ofreciendo productos doblemente interesantes, que se complementan sin anularse, que dibujan puntos de vista diferentes sobre un mismo hecho o una misma posición ideológica.

Como ya ocurririera con Camino a la perdición (artículo sobre el cómic y su adaptación cinematográfica aquí), Una historia de violencia parte de unos mismos hechos, un mismo escenario, para luego evolucionar libremente con el fin de exponer su propia tesis.

Wagner y Locke nos ofrecen una historia negra sobre cómo el pasado puede regresar para destruir todo lo que hemos construido. Ese pasado está bien presente en un largo flashback, indispensable para entender la historia. Porque, frente a lo que ocurre en la película de Sam Mendes, nuestro protagonista aquí es una persona absolutamente normal a la que el entorno y las circunstancias le llevan a cometer un terrible error. Un ciudadano normal, como cualquiera de nosotros, al que sólo una combinación de suerte y coraje le permitirán sobrevivir. Su pasado, en forma de violencia imparable, irrumpirá de lleno en su apacible vida originando una tensión creciente, narrada con precisión milimétrica, viñeta a viñeta, por un gran conocedor del lenguaje gráfico.

Por su parte, como no podía ser de otro modo, Cronenberg se apropia de la historia para regurgitar una reflexión sobre lo consustancial de la violencia en el ser humano. ¿Nos es posible cambiar de vida, elegir otro rumbo y renunciar a lo que hemos sido? ¿Podemos enterrar aquella parte de nosotros que rechazamos o estamos abocados a que reviva irremediablemente cuando se dan las situaciones propicias?

La película se apoya en un reparto absolutamente excepcional para centrarse más en el estudio de los personajes y sus reacciones. Tanto la mujer como el hijo, completamente secundarios en la novela, adquieren aquí un protagonismo fundamental, aunque para ello se haya renunciado a lo más original de la historia.

En ambas obras, la violencia aparece igualmente presente hasta el punto de resultar asfixiante en ciertos momentos. Pero si en la novela se trata de una violencia en cierto modo externa, impuesta por las circunstancias, aquí aparece como algo interno, intrínseco a un personaje que, con horror, comienza a reconocerse a sí mismo en su hijo adolescente.

Para más información:
Página oficial de la película
Primeras páginas del cómic (en pdf)

6 comentarios:

Elorri dijo...

Gracias por el artículo, absolutely enlightening...

¿Cómo llevará Cinephilus tu descarada competencia como crítica de cine? ;-)

inquilino dijo...

Merci beaucoup, mon chère.

En realidad, yo cubro un espacio desierto: la crítica comparada cine-cómic X-D

Elorri dijo...

Es verdad, es que tu blog, darling, es un genuino ejemplo de cross-gender...

inquilino dijo...

Es que es difícil resistirse al cross-gender viviendo en mi ático
;-)

Cinephilus dijo...

Qué fascinante película... Aún me dan vueltas en la cabeza algunos de sus diálogos... Interesantísima la reflexión sobre esa novela gráfica que me tienes que dejar ;-)
Y qué ganas, por cierto, de ponernos con nuestro otro proyecto, inquilino... Sigo en ello.. ¡y avanzando!

inquilino dijo...

Espero con ansia ese ilusionante proyecto X-)
Y cuenta con el préstamo. Lo mejor de que la película haya emprendido su propio camino es que se puede leer después del cómic sin perder un ápice de sorpresa por el rumbo de la historia.